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Hogares Calasanz

educación alternativa con los niños de la calle

Provincia Escolapia de México

noviembre - diciembre de 2002

No. 11  Año 2

 

 

 

Un niño siempre puede enseñar tres cosas a un adulto:

   a ponerse contento sin motivo,

   a estar siempre ocupado con algo

   y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea.

 

Paulo Coelho.

 

P. Reyes Muñoz ameniza la cena  del Hogar de Tlalpan

 
 
La magia de ser tío

Alguna vez leí por ahí, dos horas después de estar con los chavos empezó la magia... me llamaron Tío. Y es verdad, es increíble encontrar el corazón a la intemperie de estos chavos que han pasado casi de todo a su corta edad, desde la carencia económica (que al fin y al cabo es la que menos les interesa) hasta la afectiva. Es ahí donde entran los Tíos, tratando siempre de ayudar en la medida de sus posibilidades.

Pero bueno, este escrito es para describir un poco mi experiencia.

Yo entro a fines de agosto del 2001 y es ahí donde empieza la magia, el enamoramiento de esta obra que no cabe duda alguna es de Dios. Llego por invitación del P. Marco Antonio Véliz Cortés, (ya venía de otra experiencia escolapia: El Colegio) y cuando me decía que había el chance de estar cuidando a los chavos del Hogar, recuerdo le dije me gustan los retos y este es uno muy bueno para mí. Aunque con un poco de temor, porque eran chavos que alguna vez habían estado en la calle, me di cuenta que el león no es como lo pintan, y gracias a Dios pude encontrar excelentes chavos con los que me pasé uno de los mejores años de mi vida. Pero claro, no todo es color de rosa, hay regaños, enojos con todos, trabajo (y mucho), alguna decepción en la escuela, y muchas otras carencias que hay, como en todas las casas de nuestro Veracruz.

Me encontré con chavos, que tienen ganas de ser alguien en la vida, por demostrarse que pueden hacer las cosas bien, incluso mejor que otros. Y una vez dentro... decidí adoptarlos como mis hijos, y los de la parroquia siempre me lo recordaban “tienes que ir a ver a tus hijos”. Sé que no fui la figura paterna que a ellos les falta. Para algunos fui (ellos me lo externaron) el hermano mayor, para otros el amigo, el cuate, y para otros... sí fui el papá. Es maravilloso como Dios me puso a estos... corazones a la intemperie para poder seguir su camino, que hace un tiempo atrás, por diferentes cosas, decidí dejar.

Y a ellos se los dije “ustedes son los culpables de que yo quiera ser Padre”, porque quiero trabajar con y para ellos.

El trabajo es pesado, y mucho, pero es el cansancio rico que te hace sentir bien, era estar despierto (varios meses) desde las 5:30 hrs. hasta las 23:00 hrs. y ayudarles en todo lo que puedas, tanto con sus quehaceres como en sus tareas, y por mucho sueño que tengas. Si lo haces por amor a ellos, no se siente.

Al final, unos días antes de irme, me dieron un regalo que siempre llevaré en el corazón, la verdad se lucieron, me hicieron una comida, ellos prepararon casi todo, hicieron cooperacha para los refrescos, el hielo y todo lo que se necesitara, un pastel y un cuadro, que es el más grande tesoro recibido, con las impresiones de todos los chavos del Hogar Campestre I.

Infinitas gracias a:

Toño: por su carácter y su inocencia.

Rafa: por su paciencia y amistad.

Cristian: por el apoyo y por compartir su sabiduría.

Luis Miguel: porque a pesar de enojarnos mucho,

siempre hubo cordialidad.

Agustín: por su rebeldía y su docilidad.

Horacio: por su bondad y cooperación.

Ángel: por ser un “niñote” y ser siempre accesible.

Fredy: por su constancia y ganas de ser mejor cada día.

David: por ese Ángel que tiene y las ganas de ayudar.

Francisco: por  ese gran corazón y su amistad desinteresada.

 

 

                                                           Oscar Rafael Rodríguez Rivera

 

 
 

El Cristo del Chinchachoma

    capítulo IV                el sin nido

1972, tal vez 1973. Es un verano. Vacaciones. En un baldío.

Después de un maravilloso encuentro con niños, intenso a ellos, intenso a Él.

Cuando el primer grupo de chavos de la calle está integrado ya en el hogar primero, cuando su modo de actuar es una interrogante permanente a mi entendimiento, a mi espíritu enraizado en Él, llamado por Él, en un retiro me decidí.

Una vez asegurados mis hijos en la casa, con Dolores, la tía amorosa,

me fui a vacacionar a mi baldío.

 

 

Mi baldío. No hace mucho fui de nuevo allá, todavía existe.

Mi baldío.

Mi Cristo.

El Cristo del baldío.

Fui al baldío para encontrarme con Él.

Yo aún no lo sabía. Después de unos días el gran desafío.

Mario lo dijo:

“Yo creeré que eres sacerdote si dices misa en esa Iglesia”.

“¿Por qué ahí?”.

“Porque de ahí siempre nos corren”, fue la respuesta.

Fui, no sin antes invocar al Padre mío. Me acerqué al señor cura, le pregunté:

“¿Podría decir misa?”.

 

 

Me miró de arriba abajo, de hito en hito.

Llevaba yo varios días en la calle. Me había lavado la cara, las manos, mas la ropa, la figura toda apestosa, traslucía el baldío en el que estaba.

Su mirada de asombro fue creciendo.

 

Al final respondió: “Mire señor, las misas se apuntan allá”.

“No”, dije yo, reafirmando mi posición primera.

“Yo vengo a decir misa, soy sacerdote”.

Para aliviar la duda del señor párroco le hablé en latín, que no te escribo aquí para no hacerme pedante. Le dije en la lengua del ayer, el misterio amoroso de hoy.

Después de oír mis latinas razones, de explicarle el porqué de mi figura, de cómo vivía en la calle con los niños callejeros, me pidió, en correcto español, por mis papeles.

Le contesté, libre ya de los latines, diciendo así:

“Si trabajo con ellos en la calle, no voy a ir con mi veliz con todos mis papeles. No llevo. Pero mire, falta casi una hora para la misa de 11, que es la siguiente, mi superior vive en tal lugar, (le di los datos), le puede llamar, le dice que soy un señor pelón, barbón y muy sucio. Con estas señales le dirá: -“Sí, es él”.-

 

Todavía dudaba, me miró y me espetó la pregunta:

“¿Y la dignidad del sacerdocio?”.

Lo miré con ternura y le respondí con el Cristo mío, el Cristo del baldío, el sin nido.

“Y la dignidad del Hijo Eterno del Padre, que baja de lo alto del cielo, se hace hombre y exclama: “los pájaros tienen sus nidos, las zorras sus madrigueras, el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza”. Cuando Jesús se levantaba después de dormir en un campo de aquella tierra llena de polvo, como era Hijo de Dios, la túnica le quedaba limpia y sin una arruga. Aquí viene Jesús, tal como vivía en su tierra, usted me lo mira de arriba abajo, y le dice:

 

“¿No tiene...”.

No me dejó terminar, me dijo:

“Diga misa”.

Que bella misa aquella. Aún recuerdo a ellos, los corridos del templo, allá en primera fila, ahora los dueños. El Cristo del baldío, el sin nido.

 

 

P. Alejandro García-Durán de Lara, escolapio.

 

 
Entrevista con Eloi

 

Eloi es un prenovicio, es decir, un joven que vive la primera etapa de formación de los escolapios. Él, igual que sus compañeros, fue enviado a vivir durante un mes con los niños de hogares. Aquí va su experiencia.

¿Cuáles eran tus expectativas antes de llegar al hogar?

Yo amaba a estos niños antes de conocerlos.

Nuestro formador nos habló del amor de un escolapio por los niños. Entonces legué con la mente y el corazón abiertos a lo que sucediera.

Tenía algunos temores por no saber moverme en el D.F. pero sentía curiosidad por conocer de cerca una obra escolapia y estar en ella por un mes.

Llegué con ganas de ayudar.

¿Cómo te sentiste aquí?

No tuve mucho tiempo para ver como me sentía.

Estuve muy contento.

Al hablar con mis papás y al recibir la llamada de mi mejor amigo salieron mis sentimientos.

¿Sabes? Estos niños me ayudaron mucho a saber quién soy. Con ellos conocí de mis límites, de mi paciencia y de mis enojos.

Me gusta que perdonan fácilmente. Me enseñaron esto.

 

Y ¿la despedida?

¡No me lo recuerdes!

Nos pidió Reyes que poco a poco. Hoy regresé a visitarlos. Me gritaron ¡¡¡tío!!! y me hicieron bolita. Los voy a extrañar.

Ahora veo que fue muy poco un mes. Hay muchas cosas que hacer en el hogar.

¿Qué te dejan ellos?, ¿a qué te compromete esta experiencia?

Me han dejado un compromiso grande.

No hay cosa más seria que un hogar: cuidarlos día y noche, pasear con ellos, hacerla de lectricista, pintor, plomero y maestro.

Me abrieron los ojos, me comprometen a algo importante en la vida, ya son algo muy importante para mí.

Si por gracia de Dios llego al juniorato pasaré mucho tiempo con ellos.

Nunca los voy a olvidar.

 

 

P. Marco A. Véliz bautiza a niños de Hogares de Veracruz

 
 

Noticias

   

Tlalpan

Eloi y Hernán, prenovicios escolapios estuvieron con nosotros durante este mes. Muchas gracias por toda la ayuda que nos dieron ayudando a los niños con sus tareas, jugando con ellos y arreglando la casa.

 

Tuvimos nuestra posada el domingo 22 de diciembre. Agradecemos a todas las personas que cooperaron y asistieron, principalmente a la estudiantina de la Parroquia de Progreso Nacional que amenizó la fiesta.

 

Agradecemos a los alumnos, maestros y directivos del Instituto Morelos su cooperación con los eventos de recaudación de estos dos meses.

  

  

Puebla

 

Se agradece la visita de los prenovicios Roli, Oscar, Martín y Víctor que durante un mes estuvieron ayudándonos.

 

El cuatro de enero habrá una cena con jóvenes que han egresado de los hogares Calasanz. Ya nos darán a conocer sus experiencias.

 

El profesor Ricardo Vázquez Serna y un grupo de sus alumnos del Pereyra organizaron muy bien las posadas de los hogares. Muchas gracias.

 

El padre Rosalío está muy contento porque todos han mejorado en sus calificaciones en las distintas escuelas donde estudian: Pereyra, Calasanz y secundarias.

 

A todos nuestros amigos y amigas,

a quienes en este tiempo piensan en nosotros,

a quienes se han privado de algo

para compartirlo,

a quienes nos hicieron llegar algún regalo,

a quienes se aventaron a la piñata

con nosotros en las posadas,

a quienes tienen una familia unida,

a quienes hacen oración todos los días por los niños de la calle,

como nosotros siempre lo hacemos,

a quienes quieren dedicar su vida

como tíos de hogares,

a quienes hacen posible

que tengamos un hogar

a quienes abren las puertas

 de su propio hogar

para los que piden posada

 

 

¡Muchas gracias!

Feliz Navidad

Hogares Calasanz

Para mayores informes con relación a HOGARES CALASANZ favor de contactar informacion@calasanz.org.mx

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