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Hogares Calasanz

Educación alternativa con los niños de la calle

Provincia Escolapia de México

noviembre – diciembre de 2003

No. 17  Año 3

informacion@calasanz.org.mx    www.calasanz.org.mx

 

Mi experiencia en la casa hogar San José de Calasanz

Me llamo María Genoveva Lagunas Mendoza.

Tengo aproximadamente un año y medio de asistir al hogar San José de Calasanz.

Ha sido para mí una experiencia fuerte, enriquecedora y llena de ternura. He aprendido mucho de todos los que integran esta casa, aunque mi convivencia ha sido menos de lo que yo quisiera. Sí me ha sido suficiente para sentirme privilegiada por Dios nuestro Señor en poder dar uno poco de lo mucho que él me ha dado.

Todos y cada uno de los niños, las personas que han sido responsables de todo lo concerniente al buen funcionamiento del hogar, así como las diversas que de algún modo han contribuido a ello, me han dejado cosas muy positivas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por ejemplo, de entre los niños, el que más me ha causado admiración ha sido Omar, a quien conocí  en una situación muy diferente a la actual. Su cambio ha sido, si no radical, sí en un porcentaje muy elevado; tengo una imagen muy fuerte de él, que fue el momento de su bautizo, el cual me sensibilizó profundamente.

A Lalo Uno le admiro la fortaleza que tiene para cargar con su problema físico, aparte del moral; también le admiro ese espíritu de lucha que ha tenido para ponerse en manos de los doctores, de hacer sus ejercicios con la ilusión de poder llegar un día a jugar futbol y correr por toda la cancha.

A Adrián le admiro ese deseo que tiene de aprender cada día más, de echarle ganas a sus estudios para llegar a un nivel escolar mayor y con las mejores calificaciones. También le admiro su disposición para hacer las cosas que le ordenan, así como que es un niño obediente y tranquilo.

A Marcelo le admiro el carácter que tiene, tan dicharachero, que a todo le encuentra algo chusco y trata de sacarle lo positivo a cada situación.

En fin, de todos ellos he aprendido ese poder de adaptación que tienen, la valentía para enfrentar la vida, la humildad y la resignación para aceptarla.

Sé que es una tarea difícil la de las personas que han estado siempre cerca de ellos, conviviendo a diario y estando al pendiente del buen funcionamiento de la casa, así como al cuidado de los niños. Sólo quienes tienen el don de amar mucho lo pueden hacer. Me han enseñado el don del amor, para amar sin condición a quien más lo necesita, sin recibir nada a cambio más que la satisfacción de dar lo mejor de sí mismos. Me han enseñado el don de la paciencia, el de saber escuchar, el del equilibrio, de la entrega, de la ubicación, de la humildad, de la nobleza, etc. En fin, son personas que están llenas de todos los dones que Dios sólo les da a aquellos que son muy privilegiados en tener lo mejor, y que son escogidos entre los escogidos porque tienen la presencia de Dios dentro de sí mismos. Porque hay que ver que para los niños son todólogos, ya que son: papá, mamá, doctor, enfermera, psicólogo, educador, contador, administrador, en ocasiones también sparring, y muchas cosas más. Así mismo, son los culpables de todo lo bueno y lo malo que pase; lo bueno y lo malo que sea el niño; en fin, lo son todo para ese hogar.

De los tíos y más personas que han apoyado la casa hogar he tenido varias experiencias, de las cuales sólo quiero señalar y quedarme con las buenas, ya que todos, dentro de su capacidad han aportado lo mejor que han tenido, y lo más valioso: el cariño y el amor con el que emiten sus palabras al dirigirse a los niños, con el que acuden a visitarlos, con el que se preocupan por ellos, con el que hacen algún esfuerzo encaminado al bienestar de los pequeños, con el que aderezan sus comidas, con el que adornan la casa, con el que tienen las mejores intenciones de apoyar y dar lo mejor.

Para mí, esa casa es sinónimo de amor. Y quiero hacer un sincero y profundo reconocimiento a todos sus integrantes, a sus benefactores y a todos aquellos que contribuyen con ella. Y en nombre de todos los beneficiados decirles que Dios los bendiga porque ya están escogidos por él.

 

 

 

María Genoveva Lagunas Mendoza.

Hogar de México, D.F.

13 de diciembre de 2003.

 

 

 

Sueños vacacionales en Acapulco

Las mochilas estaban ya preparadas y cada una de ellas guardaba en su interior la ropa necesaria y las ilusiones de todos los niños de la casa hogar por viajar a Acapulco. Acomodamos como pudimos las bolsas en la camioneta y nos introdujimos en ella como si de piezas de rompecabezas se tratase, dejándonos llevar hacia un paraíso que nos envolvería en calor y agua salada.

Cuando llegamos la noche nos abrazó con su caluroso clima tropical, a lo lejos la montaña y el río aguardaban nuestro despertar.

Las vacaciones en Acapulco comenzaron con una jornada deportiva y de convivencia junto a los jóvenes del filial del Cruz Azul, allí se mezclaron goles, juegos, risas y amistad. A partir de ese momento todos los días en Acapulco serían especiales ya que cada amanecer nos sorprendería con una novedad; visitamos la laguna, paseamos en panga por sus aguas, intentamos pescar, bebimos y comimos cocos, nos bañamos, montamos a caballo, comimos pescado, convivimos con su gente y fue maravilloso.

Pero sin duda alguna la actividad más atractiva para todos los chavos fue la playa, muchos de ellos veían el mar por primera vez, abrían sus ojos ante su inmensidad y dejaban arrastrar sus salvavidas al ritmo de las olas, jugaron y construyeron castillos convirtiéndose en los reyes de la arena, disfrutaron mucho soñando ser grandes marineros y concluyeron su sueño contemplando la puesta del sol en el atardecer.

No obstante, si algo hay que destacar de estas vacaciones es la hospitalidad de las gentes que nos acogió, desde el principio todo el mundo se volcó con los niños y desde su humildad se esforzaron no solo por darnos de comer sino también por hacernos sentir como en casa. En la misa de fin de año nos presentaron como importantes invitados, nos saludaban por la calle, nos llevaron de paseo y gracias a la familia Nava Galicia y a su disponibilidad en todo momento establecimos unos lazos afectivos que serán difíciles de romper.

Pasamos Pero no solamente fueron unas vacaciones recreativas, los niños tuvieron la oportunidad de conocer una realidad distinta, las costumbres de un pueblo humilde pero encantador, pudieron descubrir la vida alejados de las comodidades de la gran ciudad y la verdadera amistad con los jóvenes de la colonia.

El calor, el río, la laguna, los juegos deportivos, las iguanas, la playa y la convivencia consiguieron hacer  realidad por unos días los sueños vacacionales de los niños de la casa hogar y de todos los que tuvimos la oportunidad de disfrútalos junto a ellos.

     S in duda alguna los sueños vacacionales en Acapulco ha supuesto para todos una lección de vida.                                  

 

Laura San Juan,  Hogar de Tlalpan.

Voluntaria de Zaragoza, España.

 

Desde Venezuela

 Oscar, un escolapio de Venezuela, nos comparte sus experiencias en la calle. Quisimos publicar esta última en nuestra revista de los Hogares Calasanz de México. Seguramente veremos aquí muchas semejanzas con las experiencias que dieron origen a los Hogares Calasanz y a las Escuelas Pías.

Ayer, 24, en vísperas de navidad (¿o en navidad?) fuimos a la calle nuevamente. Esta vez caminamos por las riberas del Guaire. En la mañana muy temprano hicimos la ensalada, compramos las hallacas y el pan de jamón. Hicimos 33 platos navideños, ¡sabrosos se veían!.

Salimos un poco tarde. Estaba preocupado, ellos salen a martillar a media mañana, tal vez no íbamos a encontrar muchos. Llegamos a Plaza Venezuela, rodeada de grandes edificios, después de pasar la algarabía de los buhoneros y los compradores. ¿Qué paso este día?. En realidad no podía quedarme tranquilo sin llevar algo de lo que comemos todos en casa, un plato navideño, de esos típicos de Venezuela.

Bueno, llegamos al HOGAR BAJO UN PUENTE, espero poder explicar la experiencia. ¿Cómo era la casa?.

El techo eran las inmensas estructuras del puente. Cuatro cuartos hechos de cortinas y cartones viejos. Arriba, al subir las columnas de concreto, habían dos cuartos más (¿o dos cuevas?). ¿El paisaje?. Por uno de los lados estaba el Guaire, allí cerquitica, oliendo a porquería. Arriba sobre el puente, el ruido de los carros al pasar. Mucho más arriba, se veían los imponentes edificios. Pero claro, mucho, pero mucho más arriba se veía la claridad del cielo caraqueño.

¿Quiénes viven en este hogar?. Una señora en silla de ruedas, diabética, vieja. Cristiana Evangélica, según ella. Nos recibió con alegría, cuando sacábamos los platos de comida lloró de dolor, no habían comido un plato de navidad como ese desde hace muchos años. Gritó diferentes nombres y salieron como ratas cuando salen de sus cuevas, dos hombres que dormían en la parte de arriba del puente, entre las columnas. Ella y otra señora más joven nos habían recibido. Me asombró, habían hecho una sala, una alfombra de basurero en el piso, dos sillones y un poco de matas artificiales, allí nos sentaron. Y no faltaba, en una pequeña mesa rota, una Biblia evangélica abierta. La mujer de la silla mandó a limpiar una mesa pequeña y allí colocamos los platos. También viven dos transfor, uno de ellos se llama José y le dicen Samantha, el otro, Clider y le dicen Keyla. Trabajan en la Av. Libertador. Según Clider, José, su amigo de cuarto (si se puede llamar a eso cuarto) lee la Biblia, que por cierto, era un ejemplar de la Biblia Latinoamericana y estaba sobre un baúl viejo, al lado de un poco de pinturas de labios. Ellos son aún jóvenes, 20 o más de años.  Algo que me asombró, fue que ninguno de los dos levantó la mirada cuando hablé con ellos. Según ellos, están contentos allí, arriba en el otro mundo nadie los quiere. Se venden para sobrevivir y porque les gusta (¿?). Viven allí cuatro lateros más, de aquellos que buscan en la basura, de vez en cuando roban y todos los días meten piedra.

Bueno, después de tanto tocar, de no encontrar posadas, o casas cómodas, estos son los inquilinos del hogar, claro, si le podemos llamar a eso hogar. Pero yo me tomo el atrevimiento de nombrarlo así: el Hogar bajo un puente. Y como estos hay muchos. Es el otro mundo. La existencia que no quiere dejar de existir y se inventa cuartos, vida feliz, salas de recibo, Biblias que adornan la casa, etc.  

Hablamos un rato, estuve a punto de tomar la Biblia Latinoamerica y leer algo, pero allí reunidos en torno a la pequeña mesa ya estaba la Palabra escrita, estaba hecha vida. En las lágrimas de la mujer, en los corazones alborotados de los que estábamos visitándoles, en las ganas de comer de los lateros, en la sonrisa de la mujer joven, en la sed de José y Clider después de una noche de copas y de mucho trabajo. Allí estaba el Niño Jesús, cuando nos despedimos y les dijimos Feliz Navidad y volvieron a salir las lágrimas. Cuando alguien me dijo, -Oscar, la palabra mágica es: tienen hambre- Claro esa es la palabra que lo deja nacer. Tienen hambre y no sólo de comida, hambre de ser tratados como iguales a pesar de que son ladrones, enfermos, transformistas, drogadictos; a pesar de que dicen improperios, insultos; a pesar de que huelen mal.

Y mientras subíamos las escaleras, cada uno de mis pasos era diferente. Me había encontrado con el nacimiento. Por unos momentos y para siempre, porque son cosas que no se olvidan. Porque José, Clider y los lateros no olvidaran que les dimos un abrazo al dejarles. Porque las dos mujeres no olvidarán que les besamos al salir. No se olvida, nosotros no lo olvidamos y por tanto ya regresaremos nuevamente.

Y en la esperanza sigue naciendo, no la perderemos, y siempre sigue naciendo.

Bueno, esta es otra experiencia, disculpen la redacción, hay mucho más que decir de toda la mañana del 24, pero estoy escribiendo a las carreras.

 

Que Dios les bendiga,

FELIZ NAVIDAD A TODOS.

Oscar García de Jesús.

 

Noticias

Veracruz

Iniciamos el mes de noviembre con la celebración de los muertos. En la Escuela Calasanz hubo fiesta y en cada una de nuestras casas pusimos los altares según la tradición.

Durante la última semana de noviembre tuvimos los festejos de Calasanz que concluyeron con una kermesse en la escuela.

Hicieron la Primera Comunión: Iván, José Carlos, Alí, Esaú y Luis Alonso. El P. Unanua celebró la misa en la Universidad Cristóbal Colón.

Todos colaboraron en la organización de las posadas y nos divertimos mucho.

La cena de Navidad de todos los chavos fue en la casa de los padres escolapios. Es la segunda vez que pasamos la navidad con ellos y les agradecemos mucho que compartan esa cena tan importante con nosotros.

Recibimos el año nuevo en un paseo que nos organizaron. Alguno niños fueron a visitar a sus familias.

 

Puebla

Tuvimos muchas posadas antes de navidad. Les agradecemos a todas las personas que nos invitaron.

Nuestro patronato nos preparó una cena y convivio en el hogar de los pequeños. Asisitimos todos y nos divertimos mucho.

Enoc también nos regaló una cena en un restaurante donde él trabajaba. También nos divertimos mucho esa noche.

Todos colaboraron con entusiasmo para poner un nacimiento de muchas figuras. Así nos preparamos para celebrar la navidad.

Para la cena de Navidad se reunieron los chavos de todos los hogares en la casa de los pequeños. Todos recibieron regalos.

Recibimos el año nuevo en la ex hacienda de San Carlos en el sur del estado de Puebla. Durante la madrugada los niños seguían muy contentos echándose clavados en la alberca.

 

Tlalpan

Felicitamos a Marcelo que ha mejorado muchos sus calificaciones y a todos los que han hecho esfuerzos por mejorar.

César ha estado enfermo pero ya se va reponiendo gracias al te de manzanilla y a los cuidados de su tía Mode.

Durante estas vacaciones hemos tenido la visita y la ayuda de dos voluntarias: Nicol de Guerrero y Laura de España.

El P. Fernando, superior de los padres escolapios, nos invitó a cenar a su casa. Aunque tuvimos un apagón nos divertimos mucho compartiendo con su comunidad.

Después de Navidad nuestro tío Tello nos llevó de paseo a Acapulco donde nadamos, pescamos, jugamos y nos divertimos tanto que ya no queríamos regresar.

 

 

 

Cuadro de texto: Abriendo regalos el día de Reyes

 

 

 

 

 

 

 

 

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