HC23

 

hc1 HC2 HC3 HC4 HC5 HC6 HC7 HC8 HC9 HC10 HC11 HC12 HC13 HC14 HC15 HC16 HC17 HC18 HC19 HC20 HC21 HC22 HC23 HC24 HC25 HC26 HC27 HC28 HC29 HC30 HC31 HC32 HC33 HC34 HC35 HC36 HC38 HC39 HC40 HC41 HC42 HC43 HC44 HC45 HC46 HC47 HC48

Hogares Calasanz

Educación alternativa con los niños de la calle

Provincia Escolapia de México

No. 23 Año 4

noviembre-diciembre de 2004

                                www.calasanz.org.mx                                                      informacion@calasanz.org.mx

 

Terminamos un año llenos de satisfacciones por los logros obtenidos, motivados a corregir cada uno de los errores que se escaparon de nuestras manos y con las manos alzadas para enfrentar los nuevos retos que la vida de nuestros hogares ya nos muestran para los tiempos que vienen.

Y todavía hacen eco en nuestras casas de Puebla, Veracruz y Tlalpan, los cantos de las posadas. Qué divertidos hemos celebrado nuestras tradiciones.

Para nuestros lectores de otros países, en las posadas nos reunimos para celebrar los nueve días previos a la Noche Buena y va así:

Una pareja de niños carga a los peregrinos: la imagen de Jesús y María. Todos los demás les siguen con velas y luces de bengala encendidas, cantando villancicos.

Se eligen tres casas donde se pide posada. Los versos se cantan, los que se quedan afuera piden posada, los de dentro la niegan por miedo y por no saber quiénes la piden.

Los últimos versos se cantan en la puerta de la última casa, ahí si reconocen a los Santos Peregrinos. Todos entran, cantan, rompen piñatas, comen cacahuates, chocolates, tostadas y cenan ponche.

Para los niños de hogares eso es todos los días, cuando ya va a ser navidad, cuando hace frío, cuando muchos niños aún están en la calle, cuando mucha gente cae en el juego del consumismo en lugar de celebrar la navidad de Jesús, el que se hizo niño, el que se hizo pobre, el que hoy toca la puerta de nuestra casa pidiéndonos posada.

Gracias, porque tu ayuda hace que más niños sean felices.

Que el próximo año sea mejor que éste.

Hogares Calasanz

 

Después de ti, no es lo mismo…

Mi llegada a Hogares Calasanz, podría decir, fue casual. Recibí una invitación y algo en mi corazón me inclinó a decir sí. Llegué, y desde el primer encuentro con Ustedes me sentí feliz de compartir la vida.

 

Es cierto que ya había tenido la hermosa oportunidad de compartir mi vida con un grupo de ancianitos a quienes les hace falta mucho amor y cariño. Pero a ti, al verte niño, lleno de vida, con tu sonrisa abierta de par en par a quien te visita, sentí algo que cautivo mi corazón. No sé decirte qué, ni sé explicarte cómo fue. Pero desde nuestro primer encuentro ha sido algo más que dar; más bien diría yo, ha sido recibir... Recibir de ti un saludo, un gesto, una palabra de agradecimiento, o bien, un toque de indiferencia fruto de un mal día que hayas tenido. Pero en el fondo sé que eres niño y joven que está creciendo.

 

            Debo decirte que ahora cada sábado es diferente en mi vida. Y con responsabilidad y aprisa hago mis deberes para poder estar contigo. Y aunque no soy muy buena en la cocina, te preparo con todo el corazón del que soy posible una rica cena, para compartir contigo lo que Dios me ha dado. ¿Y sabes?, me siento feliz al verte cuando llego, y la manera atenta con la que me recibes no la cambio por nada: se abre la puerta y corres, te prestas a ayudarme con las cosas, entras conmigo a la cocina y me preguntas cosas, y me compartes otras tantas. Y luego, al verte sentado a la mesa con todos los demás chavos y comer con tantas ganas y emoción, siento en mi interior una profunda paz que me llena el espíritu. No sé como contarte todo lo que siento, ni creo que haya palabras para poder traducir la realidad. Mientras tú hablas fuerte y pides otro poquito de comida o postre, yo me apuro y corro para que no se te vaya a espantar el hambre. Y al final de todo, viene el momento más bonito: “gracias tía Andrea”, “estuvo rico”, “cuándo hace más”, etcétera. Quizá tú no lo sepas, pero yo recibo más de ti que tú de mí. Y eso me hace feliz. Entonces vuelvo a casa, y hablo de ti a mi familia.

Ellos me ven y comparten conmigo mi alegría, misma que espero compartirte el sábado próximo, cuando nos volvamos a ver.

            Mención aparte merecen los cumpleaños, los días de fiesta. Tú no lo sabes, pero yo espero la fecha con ansia. Y es que verte partir el pastel, con esos enormes ojos que abres cuando estás a punto de partirlo, y el ansia de ser el centro de la reunión, es encantador. Mira: se apaga la luz, y se ponen los cerillos que hacen de velitas, el mismo número de años que cumples, se cantan las mañanitas, y viene el misterio, el regalo, la mordida, la emoción, la carita embarrada de pastel,…, tú sonrisa. Y todos aplaudimos y gritamos frases alegres… ¡Claro! Tú sales corriendo y juegas, te olvidas de los adultos, pero Yo me grabo cada escena de la noche, y la recuerdo en los momentos significativos de mí vida. Luego te despides con una gran sonrisa que no necesita de palabras.

            En fin, después de ti, no es lo mismo, todo es mejor y hermoso. Gracias Lalo 1, Lalo 2, Lalo 3, Omar, Adrián, Jonathan, Sergio, Omarli, Gonzo, Santi, Javier, Alan, Héctor, Marcelo, César, Marcos, tíos Mode, Marilú y Reyes. Gracias por la oportunidad de abrirme el corazón y de compartirme su vida. Y en particular, gracias a Dios por amarnos tanto, por bendecirnos, y tocar nuestro corazón conduciéndonos a vivir experiencias maravillosas, en donde más que dar, se trata de recibir…

 

Tía Andrea Romero Hernández.

 

 

26 de diciembre de 2004.

 

Queridos/as:

Estos días he estado leyendo un libro de un autor noruego. Se llama La joven de las naranjas. El autor es Jostein Gaarder, famoso por su otro libro El mundo de Sofía.

El libro trata sobre un joven papá que padece de cáncer y sabe que le quedan pocos meses de vida. Su hijo apenas tiene 4 años y no es posible que entienda todo lo que su papá le quiere platicar, por lo tantoel señor decide escribirle una larga carta de muchas hojas a su hijo y la esconde en la casa con la intención de que cuando su hijo sea mayor la encuentre y la pueda leer, cosa que pasa 11 años después de su muerte cuando el muchacho ya tiene 15 años.

Toda la carta se reduce, prácticamente, a contarle cómo fue que conoció a su mamá, como vivieron su noviazgo, por qué se casaron, y decirle que el fruto de su amor es él. Que conozca “su origen”. La fuerza del amor que engendra VIDA conscientemente. Que no es “hijo de la casualidad”.

Hay una escena en el relato en que la muchacha le dice a su novio que ha dejado todo para encontrarse con ella en la otra punta del continente: “No viniste hasta Sevilla para encontrarte con una mujer. Eso habría sido como cruzar el río para coger agua, pues Europa está llena de mujeres, y de ríos también. Has venido a verme a mí. De mí hay sólo un ejemplar. Tampoco envié una postal a ‘un hombre de Oslo’. Te la envié a ti”.

Esta afirmación de la individualidad única e irrepetible de cada ser humano me hizo sonreir pues recordé lo mucho que el Chinchachoma les inculcaba esta idea. Idea que yo también trato de transmitirles.

Para mi es de capital importancia no perder nunca de vista esa “singularidad” de cada persona. Sólo así uno se valora. Sólo así uno es capaz de valorar a los demás.

Hablamos mucho de autoestima. La autoestima empieza cuando uno sabe, y se lo cree de verdad, que nunca antes ha existido alguién como él, que nadie de los que ahora viven en la Tierra son iguales que él y que en el futuro nadie será jamás como él. Ese es el valor de la persona humana. Cada individuo es una autentica pieza de colección, pieza única y por tanto insustituible y de valor incomparable.

Mis hijos/as, no es una tontería gritar VIVA YO, pues es la afirmación de nuestro papel y misión en el mundo; y esto es una tarea que nadie más podrá realizar “como lo hago yo”.

Cuando no estamos convencidos de nuestra existencia única e irrepetible es cuando nos dedicamos a imitar a los demás y no tenemos mucho éxito en la vida porque no confiamos en nosotros mismos.

¿Por qué decimos que los hombres son así y las mujeres son asá si no hay dos mujeres ni dos hombres iguales? Lo correcto es decir Adelaida es así y Arturo es asá 

Les quiero mucho. Que el Niño Dios les bendiga. ¿Ya escribieron su carta a los Santos Reyes?

                                   P. Josep Margalef Isern, Sch. P.

Posada con los vecinos del Hogar de Tlalpan

 

Los Hogares Calasanz*

Navidad es el tiempo en el que mucha gente, en un rincón especial de su casa, pone con todo detalle y un toque artístico muy particular, su nacimiento.

            En el mejor lugar del nacimiento colocan el establo, el lugar de Jesús, María y José. Se busca el lugar propio para colocar a los Reyes Magos, la casa, los animales y, desde luego, no podían faltar los pastores.

            Hogares Calasanz aprovecha este espacio  y este acontecimiento trascendente para sensibilizar en lo que da sentido a nuestro ser: el niño callejero.

            Sí, el acontecimiento que nos mueve marca la Navidad es el nacimiento del Salvador que es Cristo el Señor, de quien Lucas nos dice en el Evangelio: “Lo reconocerán envuelto en pañales y acostado en una pesebrera”.

            Para Hogares Calasanz hay un nacimiento que queremos descubrir y compartir con ustedes.

            Los pastores son aquellos personajes, mal vistos, que ayudan y están cercanos a los niños callejeros. Los exegetas dicen que los pastores en tiempos de Jesús no eran la imagen bonita que normalmente tenemos. Eran impuros, no cumplían con la ley, eran ladrones por necesidad, borrachos perezosos, vivían en tugurios.

            Hoy hay quienes ayudan a los niños de la calle y, al igual que los pastores de Belén, son despreciados por ser ladrones o por juntarse con ellos. Son juzgados como borrachos, prostitutas, tontos o idealistas. Son, en su mayoría, gente pobre que  vive en colonias populares, gente mal vista, pero que les ofrecen su casa, comida y dan la cara por ellos ante las dificultades. Sin llevar una vida ejemplar tienen claro que al niño hay que ayudar. Al igual que los pastores de Belén, son elegidos, son los invitados a reconocer el misterio del amor.

            Los Reyes Magos son aquellos personajes que estaban atentos a lo que sucedía y no se quedaron tranquilos hasta no resolver el enigma de la estrella. Para nosotros, estos Reyes Magos son aquellos personajes que no se quedan en la comodidad de sus vidas, de sus bienes, que están atentos a lo que pasa, a los signos de los tiempos. Ven que hay algo que no funciona en la sociedad, que no es justo que hay en nuestras ciudades niños callejeros, que son imagen de Dios, que se nos están muriendo... Son aquellos que no están tranquilos mientras no se resulta el enigma de los niños callejeros y aportan y hacen lo que buenamente pueden.

            El portal y la pesebrera son las cortinas, las calles, los baldíos, los parques, los rincones de la playa... donde hay niños callejeros. 

            En esto lo reconocerán. Hallarán a un niño recién nacido, envuelto en pañales y acostado en una pesebrera. (Lc. 2, 12).

            El niño callejero es un niño recién nacido, ha dejado el seno en el que sólo encontró maltrato, odio, inseguridad, angustia, explotación, falta de amor para mendigar justicia y amor. Vive entre harapos y oliendo a cemento. El niño callejero en Hogares Calasanz es un misterio para ser adorado, un pedazo de Dios en harapos, oliendo a cemento.

            Los pastores fueron y hallaron a María y a José y vieron al recién nacido acostado en la pesebrera. Los magos al ver la estrella se alegraron mucho, hallaron al niño, se postraron para adorarlo y le ofrecieron oro, incienso y mirra. Los magos de hoy pueden ofrecerlo conocimientos, tiempo, cariño, trabajo y educación.

            En esta Navidad, los Hogares Calasanz queremos invitarles a contemplar desde su corazón este nacimiento que les hemos compartido. A todos ustedes ¡gracias por su apoyo y Feliz Navidad!

                       

*Este artículo fue publicado en la Gaceta Colón, No. 51

Tia Mode y Lalito

 

Una experiencia de la visita de Jesús

Hace tres años, en una reunión de la comunidad escolapia de Veracruz Sagrada Familia, reunidos los padres saltó la propuestas de invitar a los niños de Hogares Calasanz la noche de Navidad a la misa y después a cenar con nosotros.

            Todos concedimos y así de llegó el día de Navidad y después de misa, los muchachos llegaron a nuestra casa, la mesa estaba dispuesta, los acomodamos, bendecimos la mesa y los padres les servimos.

            Verdaderamente Jesús estaba visitando nuestra comunidad.

            Esos niños se veían contentos y animados en medio de nosotros.

            Hubo algún momento en que se sintieron tristes, pero entre plática y plática y bromas volvieron a sonreír.

            Después del postre se les repartieron a cada uno su regalito y muy contentos pasaron al cuarto de visitas para dormir y descansar.

            Ya para la comunidad ha sido natural invitarles. Y este 2004 también Jesús nos visitó en ellos, sonriendo y empujando nuestras vidas como los niños de Roma a Calasanz.

            Cada uno de nosotros platicando con los muchachos.

            Esta vez Santiago nos hizo favor de bendecir los alimentos. Y sus compañeros comieron a gusto y con alegría.

 

            P. Marco A. Véliz C., Sch.P.

 

Para mayores informes con relación a HOGARES CALASANZ favor de contactar informacion@calasanz.org.mx

Principal | Calasanz | Chinchachoma | La calle | e-Revista | Comentarios | Ver comentarios