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Hogares Calasanz

Educación alternativa con los niños de la calle

Provincia Escolapia de México

No. 26 Año 5

mayo-junio de 2005

 

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Dibujo de P. Carlos Fragoso Arce, Sch.P

Vengan, benditos de mi Padre,

tomen posesión del reino

preparado para ustedes

desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre,

y me dieron de comer;

tuve sed y me dieron de beber;

era un extraño,

y me hospedaron;

estaba desnudo,

y me vistieron;

enfermo,

y me visitaron;

en la cárcel,

y fueron a verme.

 

Mt. 25, 34b-36.

 

Número dedicado a la tía Mode

en sus XV años de entrega en los Hogares Calasanz

Quince años de amor total por los niños

 

 
 

El primer contacto con el hogar

Por invitación del padre Rosalío.

Él me dijo que viniera aquí a ayudar.

Yo no conocía la casa.

Mis hijas iban a la catequesis a la Tlalcoligia

y me dijeron que el padre quería hablar conmigo.

Así fue como conocí esto.

Desde el principio me enamoré de los chiquitos.

Trabajé de tiempo completo

Cuadro de texto:    Tía Mode, padre Reyes 
   y niños del hogar de Tlalpan

pero antes vine sólo los domingos,

les daba de cenar y los acompañaba.

 

 

Vi una necesidad: estaban muy solitos, sobre todo en la noche.

Hablé con el padre y le dije que además de la cena me podía quedar a cubrir la noche. Así fue. Llegaba en la tarde, cenábamos y  me iba al otro día a la seis de la mañana mientras ellos se quedaban bien dormiditos.

Así fue como inicié.

Posteriormente el padre me pidió que me quedara de tiempo completo.

 

Para mí fue un poquito difícil porque como yo era jefe de familia y claro que el sueldo se vino abajo. Pero así me decidí. Mis hijas ya habían crecido, ya trabajaban y esto me permitía tomar una decisión así.

Me vine y quiero decir que siento como si hubiera pasado una semana.

En éste se cumplen quince años.

Yo siento que no ha pasado tanto tiempo.

 

Un día muy especial

Cada día que pasa es un día muy especial.

Lo que me ha marcado mucho fue el primer día que vine. Yo estaba preparando la cena en la cocina y se estaban peleando los niños. Estaba un niño tirado y el otro encima con un cuchillo. ¡Se lo quería encajar!

Yo pensé, si le digo “déjalo”, una de dos: se lo encaja o me hace caso. Eso lo pensé, en fracción de segundos. Le grité: “Mira aquí tengo uno más filoso”.

Y esa fue una palabra clave para que soltara ese y viniera por el más filoso.

Luego le dije “acompáñame por él”.

Entramos aquí, le dije que fuera a comprar un  refresco.

Y ya. Se fue por su refresco y se le olvidó que tenía que matar a un niño.

 

Recuerdo del Padre Chichachoma

Fue en el diplomado. Ya antes lo conocía pero ahí lo conocí bien.

Cuando él murió yo me sentí nada.

Yo dije, si un hombre así se va… No sé, me reveló muchas cosas su vida y su muerte.

 

Cuando llega un niño nuevo

Lo saludo, como un amigo. Tiene mucho que ver el modo de saludar, como se saludan ellos, como un cuate. Eso rompe el hielo.

No se le pregunta nada, hasta que el solito agarre confianza y se le trata con mucho cariño.

 

Un día normal

Me levanto a las seis de la mañana, voy a la cocina.

Ponemos a calentar el desayuno en lo que se bañan los que van a la escuela en el turno de la mañana. Desayunan, se van y subo enseguida a despertar a los demás para que también bajen a desayunar y pasamos al estudio. Es un hora o una hora y media. A veces muy difícil porque no quieren estudiar, pero se busca la manera de que agarren un librito o que escriban algo. Con algunos no hay problema, con otros es muy difícil. El que terminó estudio o tarea se va al deportivo un ratito, luego comen, se bañan y se van a la escuela.

Tienen por la tarde un rato libre los que fueron a la escuela por la mañana.

Hay que darles de comer, hay que hacer tarea con ellos. A las seis de la tarde hay que ir por los más chicos a la escuela, ven un ratito la tele: el Chavo del Ocho o sus caricaturas. Yo preparo lo que les voy a dar de tarea al otro día, cenan y se acuestan a las diez, aunque ya se duermen más tarde, a veces a las doce de la noche.

A la hora que se puede se lava ropa, se hace la limpieza… hay tiempito para todo.

Se supone que ellos lavan su ropa, pero hay que acompañarlos porque si no, mañocitos que son ellos, la esconden por ahí.

 

¿Qué es lo que más buscan los niños contigo?

El Diálogo. Platicamos mucho, de muchas cosas. A veces les cuento de mí, me cuentan de ellos. Hablamos de la vida,  de lo que hacemos, de de las noticias, etc.

Sí, trato de fomentarles eso para que vayan adquiriendo el gusto por las noticias.

Las caricaturas están bien pero les digo que no sólo eso. Hay que enterarse de tal o cual cosa que pasa en el mundo.

También me gusta utilizar palabras nuevas para que vayan aprendiendo más.

Por ejemplo, el otro día le decía a Lalito 2:

-Hijo, trae un tríptico del escritorio.

-¿Qué es eso?

-Es un papel doblado así…

-¡Ah! Esto es un tríptico.

 

También por ahí nos regalaron un material sobre sinónimos, antónimos y palabras nuevas. Con eso, entre juego y juego aprenden diferentes modos de decirles lo mismo.

Como ellos no tuvieron antes la oportunidad de formarse el hábito, es una guerra.

 

La relación con los tíos de otros hogares

Yo pienso que nos falta un poquito más de tiempo para compartir todos. Aprendemos mucho de los otros y me encantaría que se hicieran más reuniones de esas, más frecuentes, al menos tres veces al año.

Claro, esto implica dinero y la verdad es que de finanzas no sé nada.

Tanto los chicos como los tíos de aquí y de allá enseguida nos hermanamos.

Si nos viésemos más seguido sería algo muy bonito.

 

La nueva casa

Yo creo que está excelente el proyecto.

Constantemente llaman para avisarnos de niños que no tienen familia y, hasta ahora, no tenemos lugar.

Muchas veces nos piden que recibamos niños que no son de la calle, sino en peligro de irse a la calle. 

Esta cuestión la hemos tratado en las reuniones que tenemos. Si yo no recibo a este niño ahorita que está en peligro de irse a la calle en dos años ya estará ahí. Un dilema muy difícil. ¿Debo esperarme a que se vaya a la calle para atenderlo?

 

Los problemas más difíciles que enfrenta una tía en hogares

No hay imposibles.

Nos falta más apoyo psicológico. Pienso en los chavos que se nos fueron.

¿Qué no hice que se perdió ese niño?

 

Las alegría más grandes

Todo, ver que gritan, que juegan, que duermen. Todo es bonito.

Ver que van a la escuela es un gran logro. La más grande alegría es el ser humano.


 

Invitaciones a ser parte de nuestra familia

Sí, me gustaría.

Yo sé que los padres escolapios son pocos.

Veo prenovicios y juniores en la parroquia,

pero quisiera verlos más por aquí,

que nos regalaran un poquito de su tiempo,

lo que pudiesen, no para hacer algo difícil,

simplemente hacer presencia.

A los niños les encanta tener cerca de uno de ellos,

se van arrimando, los consideran sus tíos

y sobre la marcha van confiando en ellos

y se sienten queridos

por alguien que puede apoyarlos.

 

Cuadro de texto: Lalo, del hogar de Tlalpan en el estadio de los Pumas

 

Un último comentario

 

¡Me siento muy feliz aquí!

 

 

La canción de las personas

Queridos/as:

En la carta anterior les hablaba de las conductas negativas que presentan algunos/as de ustedes y les decía que en Hogares debemos de ayudarnos para vivir en Paz y Alegría.

Tolba Phanem, nos narra esta hermosa costumbre africana:

La Canción de las Personas

Cuando una mujer de cierta tribu de África descubre que está embarazada, se va a la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la “canción de la nueva criatura”.

Cuando nace el bebé, la comunidad se junta y le cantan su canción.

Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le cantan su canción.

Cuando se convierte en adulto, la gente se junta nuevamente y canta.  Cuando llega el momento de su casamiento la persona escucha su canción.

Finalmente, cuando su alma está por irse de este mundo, la familia y los amigos se aproximan y, al igual que en su nacimiento, cantan su canción para acompañarlo en el “viaje”.

En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual se canta la canción.

Si en algun momento de su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, lo llevan al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción".

“La tribu reconoce que la correción de las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el afianzamiento de su verdadera identidad.

Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de perjudicar a nadie."

"Tus amigos conocen "tu canción" y la cantan cuando tu la olvidas.

Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imagenes que muestras a los demas.

Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu integridad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confuso.“

 

Mis hijos/as, cuando se sientan mal, cuando su conducta sea negativa, piensen que también tienen “su canción” y si se les olvidó permitan que los demás se la recuerden. Redescubrirán que son buenos/as y que su vida también puede ser de alegría, paz y felicidad en medio de las broncas y luchas de cada día. ESCUCHEN LA CANCIÓN QUE TODOS LES CANTAN para que realmente sean SU PROPIO YO.

 

Les quiero mucho a todos/as. Un abrazote.

Cuadro de texto: San José de Calasanz.
        P. Carlos Fargoso, Sch. P.

P. Josep Margalef Isern, Sch. P.

 

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