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Bienvenida y despedida

Desde el otro lado del planeta llegaron dos nuevos voluntarios a los Hogares Calasanz.

Con mucha alegría hemos recibido a Crabs y a Ronnie, dos escolapios filipinos que estarán con nosotros un buen tiempo para apoyarnos, para conocer el trabajo que se hace en hogares y para aprender el español. ¡Y qué español!

         Agradecemos a estos voluntarios que han venido a nuestro país y, desde luego, a sus superiores y formadores que han hecho posible esta experiencia que ha iniciado de un modo muy agradable.

         También aprovechamos la ocasión para despedir, agradecer y desearle muchas cosas buenas al P. Aarón Julio Cahuantzi que, después de una año de colaboración en los hogares de Puebla, se retira al Estado de Campeche para formar parte de la nueva comunidad rural escolapia que será fundada en agosto de este mismo año. Que le vaya muy bien por allá y que por favor cuide mucho su salud.

         Dos vienen, uno se va, pero todos podemos  ser parte de esta gran obra desde el lugar donde nos encontremos. Hay muchos modos de comunicarnos, apoyarnos y crecer juntos como una misma familia, cada vez más nuemerosa, cada vez más extendida y cada vez más comprometida en una labor que pinta al mundo con nuevos colores de esperanza.

 

P. JOSEP MARGALEF, Sch. P. HOGARES CALASANZ
Apdo. Postal: 22-270 Escuelas Pías de México
14000 MÉXICO, D.F. E-mail:
  padremargalef@prodigy.net.mx
   
Carta Nº 281 29 de junio de 2008
   

    Queridos todos:  

 A unos días de iniciar las vacaciones, tiempo merecido de descanso y que nos ofrece la       oportunidad de conocer a nuevas personas y hacer nuevos amigos, les invito a degustar este escrito del gran autor argentino Borges. Es muy poético y al mismo tiempo muy gráfico.

 
MI ÁRBOL DE AMIGOS
 
 Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por el simple hecho de haberse cruzado en nuestro camino...
 

 Algunos recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar; a otros, los vemos apenas entre un paso y otro… a todos los llamamos amigos…

 

 Pero hay muchos tipos de ellos… cada hoja de un árbol simboliza uno de ellos... las primeras brotaron de nuestros padres... nos muestran lo que es la vida...

 

 Después los amigos hermanos, los hijos, con los que dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros… pasamos a conocer toda la familia de hojas a quienes respetamos y queremos bien...

 

El destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino... a muchos les llamamos “amigos del alma, del corazón”… son sinceros y verdaderos… saben cuando estamos bien, saben lo que nos hace felices...

 

 A veces uno de esos amigos del alma se instala en nuestro corazón y entonces lo llamamos amigo enamorado... da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, agilidad a nuestros pies...

 

 También están aquellos que son amigos por un tiempo, tal vez por unas vacaciones, unos días, unas horas... ellos también logran poner muchas sonrisas en nuestras caras durante el tiempo en que estamos juntos...

 

 No podemos olvidar a los amigos distantes… aquellos que están en las puntas de las ramas del árbol, que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra…

 

 El tiempo pasa, el verano se va y el otoño se aproxima... entonces perdemos algunas de nuestras hojas...

 

 Algunas nacen en otro verano, otras permanecen por muchas estaciones... mas lo que nos hace más felices, son aquellas hojas que aun caídas permanecen a nuestro lado, alimentando nuestra raíz con mucha alegría... con recuerdos de momentos maravillosos del tiempo en que se cruzaron en nuestro camino...

 
Por eso te deseo, hoja de mi árbol... paz, amor, salud, suerte y prosperidad...
 
¡¡Hoy y siempre!!! Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única... siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros... ésta es la mayor responsabilidad de nuestra vida.
 

(Autor: J. L. Borges)

 
Un abrazo a todos. Felices vacaciones.
 

Josep Margalef Isern, Sch. P.

 

 

  Experiencias del Tío Oscar

Soy Oscar Rodríguez Rivera, escolapio.

Hace tres años que me comprometí como religioso con mis votos. Estudio el primer año de Teología en la UIC (Universidad Intercontinental). Tengo un año de colaborar en los Hogares Calasanz del D. F. y tres en la Capillla del Pedregalito.  Pero desde hace más tiempo he tenido contacto con el hogar por el cariño que me une desde mi experiencia en Veracruz.

 Regresé a los hogares hace un año

Cuando me dijeron que trabajaría en el hogar del D.F. no estaba tan a gusto. Yo no quería participar en los hogares desde  mi etapa de formación como religioso (juniorato). No porque no me gusten los hogares. Al contrario, esta obra es una de mis pasiones. El asunto es que yo pienso que a los hogares hay que dedicarles más tiempo, no sólo esas pocas horas a la semana que permite la estructura de esta etapa de formación. En Veracruz experimenté esa necesidad de mayor presencia que requieren los niños. Yo quisiera vivir ahí.

Al poco tiempo me sentí muy contento e ilusionado por el regreso a la obra. También me sentí nervioso por el reto que se me ponía enfrente: el cuidado especial de Luis.

Así comencé a vivir muy feliz esa gran experiencia que hace unos años viví en Veracruz. Regresé muy contento a los hogares.

 ¿Dedicarme a los hogares al terminar la formación inicial?

¡Por supuesto! A mí me encantaría vivir en el hogar. Que la comunidad conozca el hogar y todos estemos en sintonía con la vida de la obra.

Me encanta el trato tan sincero con los niños, sin máscaras. Hay que ganarse la confianza de ellos. Me llama la atención como es que ellos van haciendo que formes parte de su grupo, te amoldan, te integran y te piden a gritos, o sin palabras, el cariño que quieren que les brindemos.

 Aprendí en Veracruz

Uno de los muchachos grandes de Veracruz me dijo una vez: Tío, ¿verdad que te ayudamos a que se te quitara lo fresa?

A veces llegaban colaboradores de la obra y preguntaban por el encargado. Ellos me señalaban donde estaba: mezclado entre todos, con shorts y chanclas como ellos, como uno más de ellos. Te muestras tal cual con los chavos y ellos te piden cercanía y cariño. Con abrazos y también con trancazos te dicen cómo te quieren.

De ellos he aprendido a valorar la familia ya que la vida del hogar no es una vida de institución sino de familia. También he aprendido a valorar y a cuidar lo que hemos tenido gracias al trabajo de los demás: La comida, la casa, los paseos.

 Aprendemos de ellos

Los que tuvieron la experiencia de vivir en la calle nos han enseñado a compartir. Es admirable su desprendimiento a favor de los demás. Cuando se encontraban un pan lo partían entre todos. “Que nos toque menos pero que a todos nos toque”. Lo mismo pasaba con un refresco: lo compartían con todo y las babas del otro. Esto de compartir lo he aprendido y se me ha quedado muy marcado gracias a los chavos de hogares.

 La presencia cercana

Creo que el escolapio tiene que estar con ellos.

También es importante la presencia de esos laicos que llevan dentro el carisma calasancio.

Aquí hacen falta muchas más personas, no sólo entregadas, sino apasionadas por esta obra. Hacen falta más colaboradores que quieran estar con ellos, también para buscar nuevos chavos en las calles y en los tutelares.

 Si me pusieran a trabajar en un colegio

Si algún día me toca trabajar en un colegio creo que podría aprovechar mucho la infraestructura de éste para beneficio de los hogares. Los alumnos y los profesores podrían apoyar mucho, no sólo económicamente, sino con presencia, con tareas, con paseos, etc. A su vez, los chavos de hogares tienen mucho que aportar a otros: su sinceridad, su solidaridad, enseñar a valorar lo que se tiene. Sobre todo, hay que aprender a superar las diferencias entre unos y otros. Hay que crecer en capacidad para una buena relación entre todos.

Los chavos de hogares tienen muchas posibilidades. A veces cuentan con mejores medios que algunos de sus compañeros de la escuela.

Cuando voy a firmar boletas de los de secundaria le pongo la atención debida al chavo que acompaño. Entonces sus compañeros se acercan también a mí buscando lo que tal vez les falta de sus familias.

 Una anécdota inolvidable

Durante la Semana Santa estuve todo el tiempo en los hogares. Fue muy padre convivir con los tíos, esas personas que tienen tanto cariño por los chavos. Todos en sintonía.

Por esos días llegaron de visita algunos chavos que viven en la calle (en la Raza). Con increíble amor llegan y abrazan a Mode. Alguna vez, hace mucho, vivieron en el hogar y, aunque ya no dejan la calle frecuentan el hogar. Ellos saben que ahí pueden llegar, bañarse, comer, jugar, recibir muestras de afecto sincero sin tratos de “extraños”. Se les recibe como miembros de la familia. Me dijeron que Mode es como su mamá, que agradecen a los padres, que recuerdan al Chinchachoma. Esto me hace sentirme comprometido y más seguro de lo que estoy haciendo.

 Los hogares y la formación inicial de los religiosos escolapios

En estos años he visto pasar por el hogar a varios juniores (religiosos jóvenes que realizan sus formación inicial). Algunos no llegan con muchas ganas a esta obra pero, al pasar del tiempo se ven muy comprometidos, felices, admirados de lo que les deja el hogar. Ellos aprenden mucho de la franqueza con la que hablan los chavos, de la pobreza que una vez vivieron y de la relación familiar tan cercana que se vive aquí.

 El hogar del D.F. y la parroquia de Tlalcoligia

Los chavos participan en los sacramentos y en los cursos de la parroquia. Las catequistas apoyan y aprecian mucho a los chavos.

La parroquia apoya con leche para las casas. El director del hogar apoya a la parroquia con la reflexión domincal (www.vocacional.org.mx/reflexiones/htm).

Sería bueno que los chavos participaran más en los grupos parroquiales y que a éstos los involucráramos más en la vida de los hogares. No con visitas como a una casa de asistencia, porque no lo somos, sino con creatividad, ideas para nuevos apoyos, con ratos de juegos, convivencia, deporte, festejos, etc.

 Nuestros nuevos amigos filipinos

Va a ser una experiencia de mucho enriquecimiento para todos.

Nuestros chavos son bastante abiertos. Por ejemplo, el año pasado que vinieron unas españolas hubo mucha disposición de todos para aprovechar la experiencia y ellas aportaron mucho. Así es siempre que viene alguien de fuera. Con los filipinos no habrá excepción. Quedará un recuerdo muy grato.

 Escolapios del mundo interesados en conocer esta obra

Todos los que colaboramos en hogares tenemos mucha disposición para compartir estas vivencias con ustedes. Si en sus demarcaciones no tienen hogares, podemos dialogar sobre el funcionamientos de éstos y comenzar a picar piedra para que puedan venir a pasar un período con nosotros a fin de compartir esta vivencia.

 Admiración por muchos chavos de hogares

Hace un par de semanas me encontré con algunos de Veracruz, con los que yo conviví hace seis años. Uno se va a casar, otro ya tiene su bebé, están trabajando, otro que sigue estudiando.  Es agradable cerciorarse de que no es en balde el trabajo realizado con ellos.  Me emociona que todavía me llaman tío, que todavía me consideren como de su familia, pero, sobre todo, que estén trabajando bien, que lleven una vida honrada. Eso es lo mejor.

… Y un niño del hogar del D.F. que admiro mucho por sus ganas de vivir. No lo dice, pero sigue luchando, tomando día a día sus medicinas, haciendo sus ejercicios, deseando mejorar cada día y deseando vivir.

 Lo que deseo para todos

Que sigan mostrándose siempre esa solidaridad cuando ya salgan de los hogares, que sigamos siendo una familia.

Que sean personas de bien.

Que surjan más instituciones como ésta para enfrentar con más fuerza las causas del grave problema de los menores que quedan abandonados.

Hay que trabajar mucho preventivamente con las familias desde las escuelas, las parroquias y hacia todos los alcances que logremos.

 Para los chavos

Sepan que siempre estaré con ustedes, tendré los oídos bien puestos para escuchar y un corazón bien puesto para amar.

 Y a los que también quieren ser escolapios

El que no se arriesga no gana. Hay que aventarse a esta experiencia. Y si en el camino te das cuenta que no era lo tuyo ya nadie te lo va a contar. Pero hay que arriesgarse.

Nuestros sinceros agradecimientos a:

Sonia Téllez, Ilona Sturn, Lupita Hernández Magro Miranda,
Sr. José Bello Hernández de Huexotitla y su grupo de oración,

Dra. Tila María Pérez, superiores de las Escuelas Pías de Filipinas…

 
Para donativos, informes, comentarios y  

ofrecimiento de servicios voluntarios

 
   

www.calasanz.org.mx

   

Puebla:

D.F.:

Tel. y fax: 294 1870 y 294 1856

Tel. 5513 1716, Fax: 5655 3361

calasanz_puebla@hotmail.com

Cuenta: 5204 1637 7744 0990 Banamex

Cuenta: 0135504643 BBVA

Reyes Muñoz Tónix

Bancomer Sucursal Dorada CRO

hogarescalasanzmexico@yahoo.com.mx

 

Para mayores informes con relación a HOGARES CALASANZ favor de contactar informacion@calasanz.org.mx

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