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Cisca y Mario, colaboradores muy cercanos al Chinchachoma en la última etapa de su vida, nos comparten algunas de sus experiencias y fotografías.

¡Muchas gracias!

Agradecemos al P. Reyes y a la tía Lupita del DF por compartirnos algo acerca de la vida de sus hogares entregando puntualmente sus noticias.

Agradecemos al Padre Provincial de México, el P. Fernando Hernández, su intenso apoyo a los Hogares Calasanz.

Este número va dedicado al P. Pedro Aguado Cuesta de Jesús Nazareno, nuevo general de la Orden de las Escuelas Pías, deseándole la asistencia del Espíritu durante su gestión.

Fotos, anécdotas y reflexiones sobre Chinchachoma:

www.calasanz.org.mx/chinchachoma.htm

   

Un hombre sin límites

En julio de 2006 recuerdo que llegué a la Ciudad de México, para conocer un padre, me habían dicho que trabajaba con los niños de la calle. La curiosidad aumentaba ya que me habían comentado que era español (yo soy catalana y apenas tenía un mes de haber llegado a este país, junto con dos personas más para trabajar con niños de la calle en Veracruz). Recuerdo que llegamos a las oficinas de Mayorazgo, entramos y preguntamos por él, en ese momento oímos una voz fuerte que decía -¿YA LLEGARON? ¡¡APA QUE SUBAN!!- yo emocionada les dije a mis compañeros - ¡este es catalán!- levantamos la cabeza, vimos una escalera y en lo alto estaba él. La verdad esa primera imagen de él fue imponente; con esa barba blanca desaliñada, los botones de la camisa a punto de salirse disparados, el cierre del pantalón abajo, y ¡esa voz!, la cual ponía a todos los que estaban a su alrededor a moverse de un lado a otro sin saber que hacer. Ese día fue un gran día conocí a un padre, amigo, maestro, consejero, a un hombre sin límites en la tierra, dónde como él muy bien decía y así lo vivía “YO SIGO LA LEY DE DIOS Y NO LA DEL HOMBRE”.

Hace unos días me pidieron que escribiera una anécdota sobre el Padre Chinchachoma, y elegí dos de las cuales a mí me enseñaron algo. Me enseñaron la fuerza de la oración y la importancia en confiar en Dios.

Era uno de los tantos días en los que yo me encontraba en las oficinas de Mayorazgo, esperando al Padre Chinchachoma, para ponerlo al corriente de los incidentes del día en los hogares. Estando yo aún allí empezaron a llegar tíos y tías, para decir-le al padre que no tenían suficiente comida para ese día, algunos solo tenían un paquete de sopa o de frijol, para un hogar de 10 a 14 integrantes. Recuerdo al Chincha gritando enojando, usando sus palabras altisonantes hacia las personas de donativos. Yo, preocupada le dije, -padre y ahora ¿qué hacemos?-, y me contestó –¡¡VAMOS A ORAR HIJA!!-, en la oficina se empezó a ver un va y ven de gente corriendo, nerviosa preguntando en que ayudar al mismo tiempo que el Chincha gritaba, manoteaba y empezaba a elevar su enojo,- ¡¡SALGAN TODOS DE MI OFICINA!!- de un arrebato desconectó todos los teléfonos, a gritos nos sacó a todos de su oficina, dio orden a su secretaria de no molestarlo y se encerró en su oficina a orar.

En toda la oficina se creó un gran silencio, todos sabían que el padre estaba orando, yo la verdad estaba al pendiente del conmutador para comprobar que no salía, ni llegaba, ninguna llamada a las oficinas. Al cabo de casi una hora abrió las puertas de su oficina y con una gran sonrisa en su rostro, nos dijo – ¡¡APA HIJOS!! CONECTEN MIS TELÉFONOS, LA COMIDA VIENE EN CAMINO-. Yo le contesté -¡si como no!, va a venir Dios ahora empujando un camión lleno de comida, y te va ha decir Alejandro aquí esta tu encargo-, el sonriendo me dijo -¡HIJA, COÑO, NO ENTIENDES NADA, APA CALLATE NO SEAS PENDEJA!-. Pasaron sólo unos minutos cuando sonó el teléfono, era el gerente de un centro comercial preguntando si queríamos un trailer lleno de alimentos básicos como, arroz, frijol, harina, sopa, enlatados, etc.., es más, el trailer ya estaba cargado y nada más esperaba la orden hacia donde dirigirse.

En otra ocasión llegué a las oficinas a la hora de la comida y el Chincha me invitó a comer junto con unos 10 muchachos de los hogares, 2 chóferes y no recuerdo muy bien cuantos tíos nos acompañaban. Nos llevó a un restauran cerca de las oficinas, llegando nos dijo -¡APA COMAN TODO LO QUE QUIERAN!!- todos estábamos muy contentos y la verdad comimos muy rico. Cuando estábamos ya en el postre chincha se acercó a mi oído y susurró –HIJA TRAES DINERO- yo le conteste –Chincha no jodas no me digas que no traes dinero-, me replicó -¡COÑO CONTESTA TRAES O NO TRAES DINERO!- le dije –traigo como doscientos pesos eso no alcanza ni para las bebidas- me puse muy nerviosa y él con una gran sonrisa me dijo –APA HIJA TRANQUILA – le dije -como crees que voy a estar tranquila-. En ese momento se le acercó un señor, le tocó la espalda y le dijo - ¿usted es el Padre Chinchachoma? Que gusto conocerle ¿me permite sentarme a conversar con usted?- Chincha me dio la orden que los niños terminaran de comer y que todos fueran subiendo al camión. Chincha platicó con el señor un buen rato y cuando terminaron, el hombre agradecido con él le dijo-deje que aporte algo a su gran labor, yo pago su cuenta- Chincha le agradeció salió hacia donde lo estábamos esperando y me dijo -¡APA HIJA! ¿YA VISTE?, ¿YA ENTENDISTE?”

Me pasaría horas contándoles anécdotas, unas chistosas, otras algo riesgosas, otras que me hicieron enojar, pero todas son grandes historias que me ayudaron a crecer, madurar, mejorar mi relación con Dios.

Espero que les sea de ayuda un saludo a todos.

Ma. Francesca Llaberia Sadurni

Una decisión inesperada

Recuerdo los primeros meses del año noventa y ocho, en una de las acostumbradas juntas entre los tíos de Hogares Calasanz; el “Chincha” anunciaba que a partir de ese momento, las oficinas ubicadas en la avenida Río Churubusco sólo serían eso, oficinas, y que no tendría chamacos viviendo ahí, que haría algunas reformas a la construcción de la casa para que fuera un espacio de descanso para los tíos que así lo requirieran y desearan. Por esas fechas yo me encontraba a cargo de la escuela en Xola e, inesperadamente, en la junta me entero que el primero que estará disfrutando de la casa de descanso seré yo, Mario Armas, quien también será el responsable de activar este nuevo proyecto.

En ese momento me enteré de “mi decisión” por querer vivir ahí, el “Chincha” sólo me dijo: “Bienvenido, tu habitación es la que está frente a la mía, el próximo fin de semana dispones de ella, saca toda la mierda que hay y mete tus cosas”.

No me dio tiempo de decirle que no, ni tampoco de darle las gracias; terminó y se retiró de las oficinas, yo me quedé helado y los tíos contentos por la posibilidad de tener un espacio, me animaron para que el proyecto se concretizara pronto.

De esa experiencia de vida con el “Chincha”, de vivir con él, en su casa, se afianzó nuestra amistad, la cual siendo honesto para mí también era como la de un papá; como olvidar el hecho de que nunca fue una casa de descanso o que un buen día se le ocurriera meter un ataúd dentro de su habitación para poderlo contemplar, entre otras anécdotas más, recuerdos tan bellos que al paso del tiempo siguen ahí y los rememoro con gran emoción.

Nunca olvidaré una de las tantas noches en las que mientras dormía, repentinamente el “Chincha” toca la puerta de la habitación y con gran descaro grita: “¡Hijo, ponte de pie y prepara el ajedrez mientras meo!” le contesté “Chincha, ¿sabes la hora que es?”, con firmeza me respondió un “Sí”... momentos más tarde nos dispusimos a jugar la partida en el comedor. Su aspecto era de preocupación, pasaron los minutos y por fin pregunté que de cuántos miles de pesos se trataba, era obvio que ese era el problema, él contesto “de muchos, pero para este día sólo necesito esta cantidad...”

Ahí comprendí que él no tuviera sueño, se trataba de una cantidad bastante considerable. También comprendí que de mi parte lo único que podía hacer era acompañarlo; terminamos la partida y empezamos otra, a la tercera se puso en pie, se dirigió a su habitación e hizo una llamada telefónica, lo escuché diciendo “Soy Chinchachoma, no quiero interrumpir tu sueño, te hablo para pedirte dinero, necesito esta cantidad y me urge para hoy a las diez de la mañana”, se quedó en silencio escuchando la respuesta y terminó diciendo “Gracias, te espero en mi oficina.” Al regresar, sólo me dijo “Hijo, vete a dormir que tienes que pararte temprano”.

Al otro día, a media mañana, lo encontré en la oficina de mayorazgo tranquilo, con el problema resuelto.

Concluyo enfatizando que la única preocupación para el “Chincha” son sus hijos, los de la cruz pelona... Por cierto, la Casa de descanso para el tío no se pudo concretizar, siempre vivieron en la casa, por temporadas, niños y niñas que querían estar con él.

Se recordara siempre a un gran padre, maestro y amigo por siempre “Chinchachoma”.

Mario Alberto Armas Ramírez

Era un mendigo que derrochaba

Esta expresión la encontré en un escrito de Leopoldo Zea, en el periódico Excelsior, en torno a la muerte del Chincha hace años. En ella el escritor expresaba la peculiar manera de vivir la fe del hombre que hoy, de alguna u otra manera, nos remite al tema que hemos reflexionado. Decía que era un hombre que vivía externamente lo que primero vivía internamente. Su espiritualidad era el reflejo de su vida interior, de la paz y la alegría que solo podía encontrar en la quietud de su alma, de las horas de plenitud que gastaba en hablar con Dios a su manera… Era un mendigo que derrochaba; derrochaba sí, de un modo tal, que el hacedor del cielo, el Dios que le inspiraba se mostraba vivo en cada una de sus acciones y sus locuras, como aquella en la que solía llegar en día de reyes con todos los regalos que le pedían, sin importar el costo o la deuda contraída. Su Dios tenía rostro, y era un rostro concreto, no de libro, era el rostro de sus hijos, el de sus pobres de la calle… En ellos, toda una vida se volvió alabanza, y todo encuentro abrazo eterno, de Padre e hijo, de hijo y Padre.

Era un mendigo que derrochaba y lucía cansado, pero transmitía siempre alegría; reflejaba apuro, pero transmitía siempre paz en medio de la prisa. Era un mendigo, sí!!, un necesitado como cada uno de nuestro hijos; un necesitado que clamaba ¡Padre! cuando se sentía solo, cuando parecía que todos lo abandonaban. Y en su clamor encontraba la riqueza que derrochaba, la riqueza espiritual que salva al pobre, al marginado y al necesitado. Era un mendigo que buscaba entre los escombros de la humanidad la perla preciosa, entre la basura al hombre, entre la suciedad a los limpios de corazón. Su apariencia no era grata, se diría que era grotesca, como el de tantos hombres a pie que buscan al hombre entre adornos.

Era un mendigo que moría de amor y por amor moría cada día. Su mendicidad no perseguía el triunfalismo o el aplauso, el reconocimiento, aunque se daban. El valor de su mendicidad sólo radicaba en cada uno de los que rescataba, en cada uno que era capaz de dejar el “chemo” y la “calle”, en cada uno de sus hijos que sabían reconocer la dignidad que llevaban por dentro y que les permitía vivir la libertad de los hijos de Dios; en cada uno que cambiaba la “mentada de madre” por un te quiero, y la rebeldía con bandera equivocada por una revolución de la persona con causa suprema.

Por eso era rico, porque acumulaba en su corazón un tesoro precioso con rostro de niño callejero y trapos sucios como vestido. Por eso derrochaba, porque era rico, y la riqueza que compartía conducía a la libertad plena, a aquella que conduce a la completa alegría porque no ata a nada, ni tiene miedo a que alguien pueda robarla, a la que permite vivir en medio de los niños una gracia, un cielo entre la tierra, a un encuentro con Cristo crucificado en cada pobre, en cada niño, en cada hermano. Por eso afirmaba: el Dios personal se encuentra en el otro. Cuando los ojos de tu alma vean en el otro una persona con la misma dignidad y gracia que tú; cuando entendamos que el dolor de los pobres, el dolor de Dios y el nuestro son en esencia la misma cosa, único e indivisible, sabremos quién es y dónde está Dios; entonces podremos vivir en espíritu y verdad.

Querido amigo: abandónate al cielo que Dios ha puesto entre tus manos, tus manos y pies cansados, y goza la presencia de su Hijo en medio de tu vida. Y si sientes que no puedes, si de lo profundo de tu corazón solo sale desconcierto, si no sabes que hacer, clama al Padre, grítale fuerte, como el Chincha, que siempre le decía: “son tus hijos, soy tu hijo, ÁMANOS”. La pobreza no tiene sentido en sí misma sino en la riqueza que trae consigo para el bien de nuestra alma y la de nuestro prójimo, sea rico o pobre.

“Su herencia es un fuego vivo que nos obliga, no sólo al trabajo, sino a la fidelidad espiritual, para poder mirar, hablar, acercarnos y elevar al niño callejero como él lo hizo “en Cristo, por Cristo y para Cristo”.

P. Reyes Muñoz Tónix, Sch. P.

NOTICIAS

mayo

- 03/05/2009 Kermés en Tlalcoligia

- 17/05/2009 Convivio con el grupo musical de uno de nuestros tíos Tino, en donde hubo bailables, juegos y piñatas.
- 22/05/2009 Confirmación de Luis Ángel en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, Tlalcoligia.
-23/05/2009 Primera Comunión de Alejandro y Michel. En Casa Hogar se llevó a cabo la fiesta.

- 24/05/2009 Visita a la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Progreso Nacional a invitación de la propia Parroquia para compartir experiencias y promover la obra ante la comunidad.

- 26/05/2009 Cumpleaños de Luis Ángel y fiesta en Casa Hogar 1.

- 30/05/2009 Peregrinación anual a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, y convivió en la Universidad Intercontinental junto con los niños y jóvenes de los Hogares de Puebla. Dentro del mismo se llevó acabo un torneo de fut-bool, del cual resultó ganador Puebla. Ahí cantamos las mañanitas a los tíos Lety y José Ignacio de Puebla por su aniversario de bodas.

junio

-05/06/2009 Cumpleaños de Rubén. Fiesta, pastel y regalo en Casa Hogar 1

- 06/06/2009 Para potencial las habilidades manuales de los niños y jóvenes de Casa Hogar 1 y 2, se programó un taller de cestería. Todos los chavos aprendimos a hacer cestos, canastas, servilleteros, y otros artículos más que son de utilidad en las casas.

Agradecemos a las personas que hicieron posible esta actividad que a todos nos tuvo muy entretenidos.
- 19/06/2009 Festejo del día del papá con Luis Ángel en la escuela (Fundación Umbral).

Participa en pasarela vestido de futbolista. El objetivo es integrar a padres de familia e hijos en actividad y proyectos comunes, lo cual favorece su terapia de rehabilitación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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