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Festival en la escuela.

Hogares del D.F.

El que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que había recibido dos, ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor…

(Mt. 25, 16-18)
 

Los niños y adolescentes de los Hogares Calasanz han recibido muchos talentos, muchos dones y muchas cualidades que todos los días incrementan con su propio esfuerzo y, desde luego, también con la ayuda de los demás.
Hay quienes vienen a enseñarles. También hay quienes vienen a aprender de ellos.
En fin, los Hogares Calasanz son una oportunidad para crecer, para superarse, para ser felices, para hacer el bien, para compartir lo que recibimos, para soñar con la felicidad de muchos niños que esperan apoyo, amor y protección. Gracias a todas las personas que forman parte de esta familia, aportando una parte de su vida que comparten generosamente.

¡Está padre!
Mis experiencias en los hogares

Soy Pedro Brando Hernández Barreto, tengo 17 años de edad y en el hogar llevo 6 años.

 

Ahorita estoy estudiando primero de bachillerato y quisiera terminar mi prepa para seguir estudiando gastronomía. Ahora vamos a comenzar, los exámenes, a ver qué pasa, va a estar bueno.
 
Desde los 13 años me ha gustado la gastronomía, me ha empezado a gustar eso de estar cocinando, de hacer inventos, meterme a la cocina a hacer comida y a ver qué sale. Si sale buena, pues ya seré un buen cocinero. Sí les gusta cuando yo cocino porque hasta repiten.
 

De la escuela me gusta todo. Nunca había estado en una escuela de monjitas pero es una escuela normal, las monjitas son como nosotros. Porque luego hay unas monjitas que no hablan o no echan relajo pero las de mi escuela sí, son libres y alegres.

 
Con los maestros bien. No he tenido problemas, les he estado cumpliendo con todo, alguna
vez sí me han regañado, pero… Si me están apoyando tengo que echarle las ganas.
 

Ayer el maestro de informática nos dio un aventón a Chabacano y así nos quedó cerca a todos. Como maestro tiene sus exigencias, pero ayer se comportó como un amigo de nosotros, buena onda.

 

Luego hay unos que nos platican sus historias, sus anécdotas. El maestro Spírito, en la clase de Ética, nos preguntó: ¿y ustedes un día se van a casar? Así, como va todo, yo creo que todavía no, pero tengo esperanzas… y me puse a pensar en el futuro. ¿Y si me caso como seré?, ¿cómo me veré con hijo, con una esposa? Y así me empecé a imaginar cosas. Estaría padre.

 

Los maestros nos exigen y también nos hacen reflexionar. Son muy buenas personas que le están echando ganas. Todavía están estudiando algunos. ¡Imagínate!, todavía se puede seguir estudiando. Nosotros no debemos dejarnos caer por una simple piedra en el camino y, sí él pudo, ¿por qué yo no?

 

El tiempo en el hogar es divertido porque hay muchos niños. Me divierto con ellos. Los tíos nos apoyan y me gusta la convivencia que llevamos con todos.
Les ayudo a las tías en el quehacer, con Luis ahora que va a las terapias.

 

En cada casa hay un deber que tienes que hacer, como en todas las familias hay reglas y valores. Está bien porque así te van formando para cuando ya vivas independiente ya sabes qué hacer, si no está la esposa ya te sabes cocinar… y ¡aunque esté!

 

Lo que más me gusta hacer en la cosa es cocinar. Hago casi de todo. Lo único que todavía no sé hacer es el arroz… Qué tal si queda batido o pegado.
He hecho caldo de pollo y otras comidas. Postres también he hecho. Quiero aprender a hacer flanes y pasteles. Ya voy a empezar a bajar recetas de internet para hacer mis experimentos

 
Es toda una experiencia de vida, estamos recuperando la niñez. Hay muchos niños, hay que jugar, aunque digan que ya estamos grandotes es divertido jugar con los más pequeños. Pero la niñez no se olvida.
Cuando me ven con Luis, que estoy ayudándoles a las tías, los niños dicen “yo quiero ayudar como él”.
Adrián luego se los lleva a nadar y les ayuda. Dicen que Adrián es su salvavidas.
Es divertido porque hay muchos niños con los que convivimos. Está padre!
 

Ya viene la Semana Santa, vamos a ir de misiones. Va a estar divertido ir con otros chavos, aprender sobre otras religiones, otras culturas…
El año pasado fui a Campeche de misiones. Fue una experiencia super. El tío Reyes nos decía que fuéramos Omar y yo. Al principio a mí no me gustaba la idea de irme una semana tan lejos, me daba miedo. Pero, ya después, conociendo nuevas personas, aprendiendo de otras culturas, escuchando lo que nos contaban, de lo que ha pasado en sus vidas, está padre. Es una experiencia que nunca había vivido. Ya estoy listo para irme otra vez.

 

Lo que más me gusta de aquí es que cuando tienes un problema los tíos están contigo.
Nunca te han dejado solo. Si caes, caes con ellos y te vuelven a revivir. Es lo que me ha gustado.
Hay chavos que luego dicen “ya no puedo” pero ahí está el tío Reyes, la tía Marilú, y todos los tíos te echan porras. Entramos en razonamiento de que sí podemos.

 

Algunas personas vienen a traer la cena, cenan y conviven con nosotros. Es ver cómo es una familia integrada por un papá una mamá y los hijos, los valores que tienen, aprender de ellos y demostrar lo que aprendemos aquí en el hogar con los tíos que vienen de fuera.
Son parte de la familia, no solamente por la cena, sino por todo lo que nos cuentan, nos hablan de su vida, de sus aventuras, de todo lo que les ha pasado en la vida, sus experiencias.
Estoy aprendiendo de ellos y les agradezco mucho.

 

Cuando vine no tenía mi confirmación. Las personas que me apoyaron son muy buenas y nos han estado ayudando desde siempre. Estoy agradecido con ellos. Nunca lo tuve y ahora siento que hay personas que dan mucho por nosotros, dan de su vida, de su corazón. Es bonito eso.

 

A veces me preguntan ¿cuándo ya salgas de la casa vas a regresar? Sí, venir a ayudar a los
tíos, darles una aportación así como lo hicieron conmigo, estaría padre. Seguir dando un cachito de corazón a las casas. Como algunos que salieron y a veces vienen. Ya no los había visto y los ves cómo se han superado, algunos con su familia, como Marcos que lo conocí de chico, fuimos a su boda, y sí quisiera ser como él. Ya tiene su casa, no depende de nadie y ya formó una familia.
Es lo que me gusta. Aunque estás en las buenas o en las malas siempre te apoyan.

 

A todas las personas que ayudan a los hogares…
Yo les quisiera decir GRACIAS, que es un gran apoyo para nosotros, aunque hay veces que nos dejamos caer por cualquier cosa siempre nos apoyan , que están con nosotros. Que si no fuera así no podría levantarme con una sola mano. Son muchas manos que nos apoyan y está padre.

 

A los chavos de otros hogares…
Que le echen ganas, que hay dificultades pero sí se puede, que no se dejen rendir por cualquier cosa ni por cualquier palabra que les hiera. Darle gracias a Dios porque hay veces que dices “esta vida no es para mí”, pero hay muchos ejemplos que seguir y Dios te da una nueva oportunidad para decirte que sí puedes. Todavía hay mucho camino por recorrer

Reflexiones para educar
“Las ventanas rotas”

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.
Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas.
Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no, lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.
Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.
¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?
No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales.
Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.
En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro, y esto es algo que parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen 'esas pequeñas faltas' como estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja y estas pequeñas faltas no son sancionadas, entonces comenzarán a desarrollarse faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.
Si los parques y otros espacios públicos son deteriorados progresivamente y nadie toma acciones al respecto, estos lugares serán abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), y esos mismos espacios abandonados por la gente, serán progresivamente ocupados por los delincuentes.
La respuesta de los estudiosos fue más contundente aun, indicando que; ante el descuido y el desorden crecen muchos males sociales y se degenera el entorno.
Tan solo vea un ejemplo en casa, si un padre de familia deja que su casa tenga algunos desperfectos, como falta de pintura de las paredes en mal estado, malos hábitos de limpieza, malos hábitos alimenticios, malas palabras, falta de respeto entre los miembros del núcleo familiar, etc., etc., etc., entonces poco a poco se caerá en un descuido de las relaciones interpersonales de los familiares y comenzarán a crear malas relaciones con la sociedad en general y quizá algún día llegarán a caer en prisión (…).
La solución a este problema YO NO LA TENGO, ESTIMADO LECTOR pero he comenzado a reparar las ventanas de mi casa, estoy tratando de mejorar los hábitos alimenticios de mi familia, le he pedido a todos los miembros de la familia que evitemos decir malas palabras delante de nuestros hijos, también hemos acordado no mentir, ni siquiera mentiras pequeñas, porque no hay mentiras pequeñas, ni grandes, una mentira es una mentira y punto, hemos acordado aceptar las consecuencias de nuestros actos con valor y responsabilidad, pero sobre todo dar una buena dosis de educación a nuestros hijos, con esto espero comenzar a  cambiar en algo lo que antes hubiera hecho mal, he soñado que los míos algún día repitan esto el día de mañana, con la finalidad de que los hijos de mis hijos, o los nietos de mis hijos vean algún día, un nuevo Mundo, un Mundo sin ventanas rotas.
 

Fuente:
Dr. Federico Bermúdez Cubillo http://psicologiabienestar.wordpress.com
Otras referencias recomendables sobre el mismo tema:
El País 18 de octubre de 2004, www.liderylidedarzgo.com, youtube, etc.

Tres maneras de ayudar

a) Apadrina a un niño. Consiste en estar al pendiente de un menor, acompañar su proceso de formación, preguntarle sobre sus logros, apoyar sus gastos de escuela, plantear con él metas y objetivos. Hogares Calasanz se compromete a  notificar en tiempo y forma, a mantener una comunicación puntal sobre el niño en cuestión, a manejar con transparencia los recursos destinados. 

b) Portador de sonrisas. Consiste en cubrir el gasto corriente de uno de los servicios de una casa (agua, luz, gas, teléfono). El apoyo está en orden al donativo a cubrir, y oscila entre los $200.00 a los $700.00 al mes como máximo. Todo se controla por recibo de servicio.

c) Redes de apoyo por la infancia e Hogares Calasanz.  Involucrar a donadores potenciales con una cuota fija de $20.00, $50.00, $100.00 para subsidio económico para fines formativos, atención médica y salud integral, servicios…

 

 

 

 

 

 

 

Definitivamete…

Esto va a crecer!!!

 

Para mayores informes con relación a HOGARES CALASANZ favor de contactar informacion@calasanz.org.mx

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