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Hogares Calasanz

Una educación alternativa con los niños de la calle.

Provincia Escolapia de México.

No. 5 noviembre – diciembre  de 2001.

 

 

 

 “Miren

que una virgen

está encinta

y dará a luz

un hijo

que le pondrá

por nombre

Emmanuel”.

Isaías 7, 14.

 

Dedicamos este número a todas las personas que han colaborado alguna vez en esta pequeña pero gran obra de las Escuelas Pías de México.

         Los Hogares Calasanz viven gracias a tantas personas de buena voluntad que han dedicado algo de sí para estos pequeños.

         No importa la cantidad de dinero ni de horas de apoyo acumuladas, sino el cariño que cada quien pone cuando ya tiene por costumbre considerar entre sus regalos navideños los nombres de los chicos de hogares, o bien, cuando decide que renunciará a alguna actividad propia para dedicar periódicamente a un tiempo de convivencia con nuestros niños.

         En fin, cada quien sabe con qué cuenta.

Los niños y jóvenes de Hogares Calasanz también saben que cuentan contigo.   ¡Dios te lo pague!

 

NAVIDAD

 

Para mí esta palabra encierra un contenido que maravilla. Nada menos que Dios se hace hombre. Que Él, el infinito, el lleno de poder, el creador del hombre, se digna tomar nuestro ser; acercarse a nosotros para comunicarnos algo tan hermoso como Él: te amo a ti. 

         Éste eres tú, soy yo, es cada uno de los seres humanos. La Navidad es el encuentro amoroso de Él con cada ser humano. Si no existiera la Navidad seguramente no existirían los Hogares Providencia. ¿Sabes por qué? Porque el Espíritu de la Navidad es el Espíritu de Hogares Providencia. 

         Es Dios que se hace hombre, que se hace Jesús, el que me enseña a mí a buscarlo en cada niño, en cada ser humano. Es Dios que se hace Jesús, se hace carne, el que me mueve a mí a adorarlo en cada niño que sufre. Porque Él se hizo humano, pero un humano débil, pobre, desgraciado, para mostrarnos su amor a los débiles pobres, a los que nadie quiere.

          La Navidad, pues, es el Espíritu de Hogares Providencia. Es el Espíritu que anida en tantos seres humanos, como los tíos y los colaboradores nuestros. Es el espíritu tuyo cuando sabes esforzarte por un compañero, cuando desciendes a limpiar, incluso lo que no es tuyo, sólo por amor.

Ya salió, como no, la raíz, la base, la fuerza de la Navidad: EL AMOR. Tanto amó Dios al mundo que le envió a su único Hijo, nacido bajo la Ley, nacido de mujer.
      Tanto amó... que dio la vida. No hay mayor amor que el que da la vida. Él la dio por ti, por mi. Por ello, en su Espíritu, yo la doy por ti.  
         Qué bello el Espíritu de la Navidad. Por eso yo me acerco ese día y me arrodillo ante ese Niño y, al adorarlo, acepto su Espíritu y me comprometo a servirte a ti. Esa es mi Navidad. Por ello la Navidad tiene que llegarte a ti cuando tengas ese Espíritu y te comprometas con Jesús a Adorarlo a Él a base de amarlo en los demás.

 

Carta del P. Alejandro García-Durán, Chinchachoma, a sus hijos.

Fecha desconocida( probablemente diciembre de 1983)

 

 

San José de Calasanz,nuestro patrón

El pasado mes de noviembre en todos nuestros Institutos, Escuelas, Parroquias y Hogares se celebró el “PATROCINIO” de San José de Calasanz; es decir nuestro reconocimiento de que él es nuestro PATRÓN.

La palabra “patrón” tiene varios significados: el amo o dueño; el que te protege; el que te sirve de modelo; etc. Hoy quiero fijarme en la acepción que dice: 10. Modelo que sirve de muestra para sacar otra cosa igual.

Estoy convencido que todos los escolapios nos esforzamos por encarnar en nuestros tiempos el carisma de Calasanz; queremos ser como él. Es un esfuerzo que bien vale la pena.

Al respecto hoy les invito a reflexionar el contenido de una carta del P. Alejandro García-Durán. Y la reflexión, creo, debe ser en la doble perspectiva de “imitadores de Calasanz” y “educadores de Hogares”. La carta la dirigió a los niños de Hogares con motivo de la celebración de los 400 años de la fundación de la primera escuela para los niños pobres. Ahí les va:

5 DE JUNIO de 1997.

 Querido hijo (a):

 Yo no sé cuál habría sido mi historia; yo no sé cuál habría sido mi vida; yo no sé cuál habría sido tu historia, si mis padres no me hubiesen llevado a estudiar con los Padres Escolapios.

 Allí conocí un espíritu.

Allí conocí a San José de Calasanz.

 Me llegó mucho a mi alma el espíritu de vida y el compromiso de José de Calasanz y me entregué a Dios para vivir su espíritu (el de José de Calasanz), para dedicarme a los niños más abandonados, como a los más necesitados, a ustedes. 

Tenía mis dudas y antes de entrar en la Orden consulté con mi hermano y me dijo: métete y esto hazlo dentro de la Orden, que para esto se fundó; pídeselo a Dios.

 Para mi la invitación del Padre Provincial de los Escolapios para que nuestra Peregrinación Anual coincidiese con la de la Orden, con motivo de los 400 años de la fundación de la Escuela Primera para los niños pobres del mundo, es motivo de gran gozo que quiero compartir con todos ustedes.

 La intención de esta Misa, por parte de Hogares Providencia, es pedir a Dios, en este solemne aniversario, que concedida la base económica, la Escuela Pía pueda realizar, según el espíritu de José de Calasanz, lo que Dios puso en mi de una manera mejor de lo que yo te he podido servir.

 Te espero en la Villa lleno de fe, será en la Basílica.

 Con amor

CHINCHACHOMA.

 Por mi parte, hermanos, no tengo nada que añadir.

                                                        Josep Margalef Isern, Sch. P.

 

La casa de Volcanes.

Si estas paredes hablaran... ¿¡qué cosas dirían!?

Quisiera visitar más seguido esa casa de Volcanes. Toco el timbre y respondo, con la primera broma que se me ocurre, a la pregunta de alguno de ellos: “¿Quién es?”.

Viene toda la letanía de apodos, los gritos, la tradicional bolita, la quebradora, chocolate y un primer rato de diversión en lo que  voy saludando de uno por uno a todos los que están en casa.

Los pequeños me enseñan sus cuadernos y a veces ya llevo algún encargo de los tíos. Felicitar al que va bien o aconsejar al que va mal.

Entonces yo disfruto mucho viendo que han crecido. Que hay alguna nueva decoración, que los grandes ya se inventaron un nuevo negocio, que a alguno ya se le hizo con la Pancracia y alguna vez compadezco el caso de la televisión castigada. En todas las familias sucede alguna vez.

La casa de Volcanes está llena de recuerdos: Tíos, fiestas, horas de estudio, visitas, posadas, pastorelas, reparaciones, “sonideros”, regalos, mascotas, juegos, alguna misa, un incendio, tristezas, alegrías, bienvenidas, despedidas y tantos niños que han pasado por aquí.

Estas paredes testifican el crecimiento de muchos hijos. Pero también pueden hablar de tantos que nunca crecieron. Es entonces cuando volvemos a preguntarnos con preocupación: ¿qué hicimos mal?, ¿qué nos hace falta?, ¿qué haremos ahora?, ¿cómo prepararnos mejor?

Aún son constantes los tíos de las cenas. Familias estupendas que desde hace muchos años se hacen presentes en las noches de la semana para compartir con ellos algo más que una cena. Ellos son el ejemplo vivo de lo que es una familia. En estas grandiosas personas encuentran los chavos un modo de vivir que se llama familia.

         ¡Y la tía Mode! Siempre queriendo tanto a los chavos.  Preocupada por lo que no funciona pero feliz disfrutando cada pequeño logro de sus hijos. Un terroncito de azúcar basta para mitigar algún coraje que le hacen pasar las travesuras y ahí va otra vez sonriendo y apapachando escuincles.

         ¿Qué si necesita algo esa casa? Desde luego que sí. La casa clama a gritos un reparación. Carlos, el director, me ha comentado que ya tiene pintura. Pero es urgente impermeabilizarla antes y hay que movernos para que esto pueda hacerse antes de que vengan las próximas lluvias.

         Pero lo más urgente, creemos, es un clonación. Ya hace mucho tiempo que se ve necesario que los niños y los jóvenes lleven un ritmo de vida distinto. Dos casas organizadas según los intereses y necesidades de cada edad. Esto es imprescindible.

         La antigua necesidad de un escolapio de tiempo completo parece que ya está por resolverse. Un estudiante difícilmente podía atender la obra. En poco tiempo se abrirá esta posibilidad, me ha dicho el P. Provincial. Es momento para apoyar con un poco más de empeño y potenciar entre todos esta obra que ofrece una oportunidad real para aquella porción de la niñez que crece y no deja de estar olvidada. O participamos en la atención o participamos en la exclusión. Hay que optar entre lo frío o lo caliente.

         En una respuesta pronta, sincera y comprometida nos jugamos nuestro carácter solidario y nuestra fe en el evangelio que nos enseña:

         “Lo que hicieron por un hermano mío de estos más pequeños conmigo lo hicieron” Mt. 25, 40. Hay que creerlo antes de predicarlo. ¿Empezamos con la casa?

Francisco Anaya Walker, Sch. P.

 

Fotos de este número:

Niños de los Hogares Calasanz jugando y estudiando

en las instalaciones del Pereyra (Colegio de los Escolapios de Puebla).
 

Para mayores informes con relación a HOGARES CALASANZ favor de contactar informacion@calasanz.org.mx

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