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Hogares Calasanz

 

Una educación alternativa con los niños de la calle

Provincia Escolapia de México

julio - agosto de 2002

No. 9  Año 2

Lo primero es lo primero

y lo segundo es lo segundo

Hoy me he encontrado con una reseña sobre el “cambio” que las Hijas de María Auxiliadora están realizando a sus estructuras ya existentes en el norte de Italia (Riva del Garda) para transformarlas en Casas de Familia para menores.

La hermana Antonella responsable de este proyecto, la “Casa Mia”, confiesa que “al comienzo ha sido más bien difícil para mi pasar de la enseñanza en una escuela superior a este tipo de presencia”. Los que trabajamos en Hogares, dedicados por años, también, a la escuela, sabemos a qué se refiere.

No por llevar nosotros más de 27 años ya trabajando en Hogares con modelos “familiares” podemos dejar de reflexionar sobre lo que nos comparte la Hna. Antonella: “ Se me va aclarando cada vez más el papel de responsable educadora. Me doy cuenta de que hace falta mucha competencia, cosa que estoy tratando de adquirir todos los días, estudiando, reflexionando, compartiendo”. “Muchas veces me pregunto: ¿qué harían la Madre Mazzarello y Don Bosco en mi lugar?”. Y concluye que “son las personas las que cambian la organización de un servicio. En efecto, de poco serviría cambiar las estructuras externas si no va acompañado de un cambio de mentalidad”.

En un número anterior escribí sobre lo que en Hogares es LO PRIMERO. Hoy quiero decirles que LO SEGUNDO es esta “búsqueda constante de competencia profesional”, esa reflexión casi diaria sobre lo que se hace, ese imaginar a Calasanz al frente de un hogar para intuir qué hacer.

No porque de años poseamos las estructuras que, justo ahora, otras instituciones adoptan dadas sus bondades humanas y pedagógicas, estamos exentos de “revisarlas”, pedagógicamente hablando, ni de tratar de cambiar de mentalidad para apegarnos al genuino carisma calasancio.

Si “lo primero” es de suma importancia, no me cabe la menor duda que “lo segundo” también.

P. Josep Margalef Isern, Sch. P.


Hogares Calasanz,

la escuela de la Esperanza

Ya ha pasado un mes y como si fue ayer que llegué a esta tierra que imprime en el cuerpo el calor humano y el calor del ambiente. Ha sido un mes de convivencia con los chavos de las diferentes casas que, escuchando a cada uno por separado, se les escucha esas ganas de salir adelante.

Han sido estos días como una escuela para mí, yo he sido el alumno y los chavos han sido los maestros, ellos, desde su mundo, son maestros de la esperanza. Digo eso porque he notado que ellos verdaderamente ponen su esperanza en un mejor porvenir, en un mejor futuro.

Primero fue en Roma, el lugar que José de Calasanz, durante años había escogido para trabajar, con la esperanza de ser misionero entre los niños del Trastevere. Sin embargo, hoy los seguidores de Calasanz vemos que esa labor, dura pero esperanzadora, se sigue dando desde los hogares. Son los escolapios que van viendo en esa porción olvidada, el rostro de Cristo al que quieren servir.

La labor con los chavos es un verdadero amor personal con el Cristo vivo. Predicar a Cristo amoroso, y cercano entre los chavos no es tarea fácil, pero es una labor que con paciencia y amor es posible de realizar en cualquier lugar.

Trabajar todos los días con estos jóvenes y niños, en todas las cosas, es una labor para liberar al mundo. Por eso una de las tareas de admirar es la de los tíos y tías, ellos saben que la iniciativa de su trabajo evangelizador, no es propia; es el Creador quien les invita constantemente a unirse a su acción.

Los escolapios, a través de los tiempos, hemos sabido trabajar con los poderosos y los sin poder, con príncipes, reyes y obispos, también con los niños y jóvenes de la calle. Hemos sabido conectar nuestro ministerio con las necesidades de los sin poder. Ahora, sea cual sea el ministerio, nos hacemos solidarios con los pobres, los marginados y los sin techo, para que puedan participar en los procesos que modelan la sociedad en que todos vivimos y trabajamos. Ese es trabajo en los hogares, el ser solidarios y ayudar a descubrir, junto con los chavos, esa nueva esperanza que cada uno lleva dentro de sí, y por supuesto, de la mano de Cristo.

Ser servidores de los de los más débiles era el propósito de Calasanz y en los hogares ese sueño se hace realidad.

Doy gracias a Dios, a los tíos y tías, a los chavos y a la provincia de México por darme esta oportunidad tan humanitaria de convivir con los chavales de hogares durante este mes de julio.

Que Dios, María y Calasanz les bendiga a cada uno de ustedes.

                                                                       José Alfredo Sosa Morataya

El Cristo del Chinchachoma

Capítulo II      El vendido”

"¿Cuánto me dan y se lo entrego?".

Convinieron con él en cierta cantidad...

Era de noche. El huerto silencio. El silencio del ayer, del mañana, del siempre. Un silencio espeso. Concentrado.El Cristo agoniza, acumulación de angustias personales,de cada quien.

El alma en agonía. Sufrimiento que mata. Espada del alma que lacera y hiere todo el ser. El cuerpo cae en lo más profundo del dolor.

Todos los ayes se hacen uno en Él.

El Cristo que carga todo mi ser y mi dolor.

Allí cerca, en otro lado, Judas pregunta:

"¿Cuánto me dan y se lo entrego?".

Hombre vendido por otro hombre, esclavitud antaña.

 

Veinte siglos. Un instante. Garibaldi.

Hierve la plaza con el nocturno bullicio de la vida, del ansia de vivir, del gozo en la quimera intensidad, bullicio.

Cenamos 10, 12 niños y el que escribe.

Ansiosa, voluptuosa, ansía una presencia.

Se pega a mí, el hombre desnudo sube y baja, se mueve la niña.

Quinceañera.

Una ansia, ansia total. La miro, se ha hecho paso en medio de los niños y está muy pegada al lado izquierdo mío.

Es bella. Miro hacia lo alto y oro en silencio.

"Padre, no me vayas a dejar caer en tentación".

El instinto primero, el deseo de ella, el eco en el deseo mío, desaparece.

Nace amor.

La miro de nuevo, sin responder a su ansia, a su llamado.

Se entristece la niña, me dice:

"¿Padrecito, a mí no me quiere?"

En el centro amoroso de mi alma nace un grito, una protesta que se hace ira y se expresa en grito. Fijos los ojos en ella, exclamo: "¡TE AMO!".

Razono. La gente se volteó. Los miro compadecido. Le dije a mi niña: "Ves todos estos que se han volteado, que te miran, ninguno te ama, sólo buscan tu cuerpo.

Yo te amo a ti".

 

Me dirigí a los niños que asistían al encuentro amoroso y les dije: "Espérenme aquí. Vengo en media hora, una hora, no sé".

Tomé a la niña de la mano y nos fuimos.

Todo su ser, su mirada, era una interrogante, como que se decía, qué va a pasar. Qué es esto?

Fuimos a un lugar un tanto exclusivo (por lo del precio). Una mesita, dos sillas, un encuentro.

Había allí sobre la mesa una lucecita para engendrar oscuridad, misterio.

La aparté, yo necesitaba claridad, era claridad.

Mis ojos enfrente de los suyos, tomé sus manos entre las mías,

la miré con ternura y le dije:

"Dios te ama, yo te amo" (éste es mi anuncio, ésta es mi buena nueva).

Me miró asombrada, como quien no comprende, me preguntó:

"A mí me ama?. Usted no sabe lo que yo hago?".

"Ya me lo imagino", le contesté. "¿Por qué?", le pregunté.

"Mi mamá me vendió cuando yo tenía 10 años":

"5 años de puta", pensé yo.

La comprensión, misericordia, visión amorosa de Dios se concretó en una pregunta:

"Y tú ¿qué podías hacer?".

El mirar de la niña abierto al mundo en ansia y en reclamo, en búsqueda, en interrogante permanente se dirigió hacia adentro, misterio del amor, y se vio pura.

Me miró, ansia de liberación, asombro.

Una respuesta.

"Nada".

Después de afirmar de que no podía hacer nada se vio pura, víctima y me miró con ansias nuevas, desde la inocencia mancillada.

"Padrecito, sáqueme de aquí."

El ser puro, vejado, era libre, era amor, hizo el milagro de que la puta sea virgen.

Mi niña.

Mi puta virgen.

Si vas por Garibaldi no la busques, ya no está allí.

Y ten cuidado con quien te juntes, no mancilles una virgen.

Luego le dije: "Dáme tu bendición".

Me respondió: "Padrecito, no se burle. Usted si puede bendecir que es Padrecito. Yo ¿qué bendición tengo?".

"Tú, una que yo no tengo".

"¿Cuál?" preguntó asombrada.

"Pues la de la venta".

"¿Cómo la de la venta?".

"Sí, al Cristo lo vendieron".

"A poco", dijo ella.

"Sí, lo vendieron en 30 monedas de plata".

"¿Cómo a mí?", preguntó ella.

"Sí, como a ti", le respondí. "Una esclava, una vieja, en tiempos de Jesús costaba eso, 30 monedas de plata".

La niña reía, se sentía amada.

El Cristo estaba con ella, aún añadí más.

"¿Sabes cómo lo vendieron?".

"No".

"Con un beso".

"¿Con un beso?", preguntó. "¿Cómo a mí?".

"Sí, con un beso. Se acercó Judas y lo besó. El beso fue la señal".

"¿Cómo a mí?". Era la niña un gozo del alma al sentirse amada con su historia toda.

"Jesús se quejó. No, no se quejó de la venta, se quejó del beso".

"¿Con un beso me entregas?"

Me miró. "Ah, pues sí puedo bendecirte, Él está conmigo".

Me arrodillé.

Ella me dijo: "Sí puedo bendecir, pero yo no sé cómo".

Le respondí:

"Muy fácil, se levanta la mano y se dice: "que Dios te bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo", mientras se hace la señal de la cruz".

Me bendijo.

Me bendijo, oh Dios.

Ahora lector, al revivir esa bendición del Cristo mío, siento en mis entrañas lo que sentí aquel día. El Dios es vivo, el Dios que entra o surge en lo profundo de la entraña mía.

Entiéndeme lector lo que te digo: Mi Cristo es la puta. Mi Cristo está vendido cual carne humana. Mi Cristo es cual esclavo. Siento lo inmenso de ese amor divino.

Mi Cristo, el escupido, está vendido.

P. Alejandro García-Durán, escolapio.

He encontrado el mejor modo de servir a Dios en los pequeños y no lo dejaré por cosa alguna en el mundo.

 

                                                                  San José de Calasanz

 


 

Noticias

Veracruz

Felicitamos a Fredy, Francisco y Ángel por su graduación de Primaria.

Los de Primaria asistieron al Curso de Verano a la Escuela Calasanz .

Este verano estuvo con nosotros José Sosa, seminarista escolapio de las Californias. ¡Gracias, tío José, por el tiempo compartido!

Celebramos los 15 años de Pancho con una taquiza, nos acompañó en esa ocasión P. Margalef. También celebramos el cumple de Esaú. ¡Felicidades chamacos!

El 2 y 3 de Agosto nos fuimos a Oaxaca a la Ordenación Sacerdotal del ahora Padre Natalio. Estuvimos en su celebración y también aprovechamos para visitar las cascadas de Hierve el Agua. Nos la pasamos muy bien. Gracias a los padres José Fidel Unanúa, José Margalef, José Ma. Claramunt, Natalio y Domingo Colet, por su apoyo, durante este paseo.

Durante el verano hicimos una visita cultural al centro arqueológico de Quiahuixtlán, Veracruz.

Despedimos de Hogares, con alegría y tristeza al tío Oscar Rodríguez. Con alegría porque ingresa al seminario Escolapio y con tristeza porque extrañaremos su colaboración en Hogares. ¡Gracias tío por todo lo que diste a estos chavos!

Tlalpan   

En el hogar de volcanes hemos tenido algunos cambios importantes. El tío Carlos fue enviado a la comunidad de Ocotlán donde trabajará durante algún tiempo en una escuela. Esperamos que pronto regrese a hogares.

El P. Reyes Muñoz Tónix dirige ahora este hogar. Le apoyan en su trabajo algunos escolapios que están en la casa de formación y el P. Francisco Anaya W.

Damos la bienvenida a Javier, un buen niño que ya se ha quedado con nosotros y siempre colabora en la casa

Puebla

En este curso escolar reiniciamos la experiencia de llevar a los niños a estudiar al Peryra (un colegio de los escolapios de Puebla).

Hemos recibido en donación  un terreno para actividades recreativas. Ya han construido una palapa y durante el verano los chavos estuvieron acondicionándolo para jugar.

Luis Zaragoza ya ha comenzado su carrera. Le deseamos mucho éxito en la computación.

Agradecemos al equipo de redacción de la revista Ephemerides Calasantianae por haber publicado la carta que Enoc que nos compartió en el número anterior de Hogares Calasanz. Dicha revista es el órgano informativo de la Orden de las Escuelas Pías y llega a todas las comunidades escolapias del mundo.

Hogares Calasanz de Veracruz

 

Para mayores informes con relación a HOGARES CALASANZ favor de contactar informacion@calasanz.org.mx

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